Con los Pumas ya ganó una vez al Real Madrid
Anuló a los de Camacho y logró el Trofeo Bernabéu


Fue el último gol con el sello de Hugo Sánchez en el Bernabéu. El 31 de agosto de 2004 se presentaba en sociedad el efímero proyecto de Camacho al frente de los Galácticos, con el murciano resoplando todavía por el trago pasado para eliminar al Wisla Cracovia en la previa de la Champions. El Trofeo Bernabéu a escena, con los Pumas adiestrados por Hugo como invitados a la pachanga.
Camacho no quería exprimir a los suyos antes del partido liguero con el Numancia, que se jugaba tres días después. Reservó a Figo y Zidane, mientras que Hugo salió con toda su artillería. Tuvo a sus pumas entrenándose tres horas diarias durante toda la semana y les metió en vena el partido como si fuese la final de la Copa de Europa.
A excepción de una ocasión de Soldado, el despliegue táctico dispuesto por Hugo fue tan espectacular que el Madrid jugó como si estuviese lejos del Bernabéu. Poca llegada y nula profundidad. El golazo de Castro hizo justicia y ni siquiera se atisbó la posibilidad de la prórroga pese a la salida al campo de Figo y Zidane.
Experimento.
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Fue la victoria de la pizarra y del trabajo bien hecho. Hugo celebró el triunfo a lo grande porque sabía que acababa de dejar su currículo en las tribunas del Bernabéu. La afición que había celebrado sus 207 volteretas de blanco le premió con una ovación que era un "¡ya nos veremos!".
De hecho, Florentino Pérez hizo una excepción en la comida de directivas y por primera vez pidió al presidente del rival que dejase a Hugo sentarse a su lado. Detalle de grandeza.



