J. J. Santos

"Clemente, García y Gil tienen en común que quisieron echarme"

Nadie como J. J. Santos (Madrid, 1960), con más de 20 años de trayectoria en radio, prensa y televisión, para situar al público entre los bastidores del mundo del deporte con su libro 'Abrazos y Zancadillas'. Conozcan la otra cara de los hechos y sus anécdotas: todo lo que nunca se contó.

J.J. Santos
Marco Ruiz
Redactor Jefe Real Madrid
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
Actualizado a

¿Se parece en algo el periodismo deportivo de hoy al de cuando empezó?

En nada. Cuando yo iba a la Ciudad Deportiva del Madrid éramos siete (rebusca una foto en el libro). No había mesas ni sillas. Sólo Boskov y un grupito de gente en torno a él. Y eso por no hablar de las cañas que nos tomábamos con los jugadores...

Habrá un montón de anécdotas después de tantos años.

Pirri, por ejemplo, fue mi compañero de pupitre en la carrera de Medicina. Pasados 20 años de aquello publiqué en el AS el famoso Informe Pirri. No se lo tomó tan mal como esperaba. Me llamó: "Sé quién te lo ha filtrado". Pensé que era un vacile. Y entonces me dice: "Lo sé porque sólo le di el informe a tres personas y en cada una de las copias puse una errata".

¿Ha perdido muchos amigos a lo largo de su carrera?

Mis tres grandes peleas han sido con García, con Clemente y con Gil. Ellos tres tienen en común que intentaron echarme de mi trabajo.

Cuente

Por ejemplo, Gil me mandaba cartas que eran copias de las que le enviaba al director general diciéndole que me pusiera en la calle. Está todo fielmente reproducido en el libro. En los tres casos. Luego, con el paso del tiempo te das cuenta de que lo más importante es tu carrera como profesional, no las luchas personales. No hay rencor, pero a la gente le puede resultar divertido conocer los entresijos de este mundillo.

¿Ha recibido, entonces, más zancadillas que abrazos?

(Risas). Dicen que hay que ser un poco cabroncete para llegar arriba y hay una parte de verdad en eso. La competitividad es tremenda. Pero han sido más los abrazos.

¿Muchos de Luis Aragonés?

Mi relación con él dura 30 años. La primera vez que iba yo a un partido le pregunté: "¿Cómo ha visto el juego?". Me contestó que sentado.

Esto es muy suyo.

Después, al poco de llegar a la Selección, me llamó para que llevara a Fernando Alonso a ver a los jugadores para inculcarles su espíritu ganador. Aún no había ganado ningún Mundial, sólo un par de carreras. ¿Sabe qué le gustó de él? La manera de levantar el puño. Fernando no pudo. Sin embargo, estuvo en la tribuna de Viena disfrutando de la final.

Dedica usted un capítulo entero a la Eurocopa.

Hablo mucho de la otra cara. Hago incluso un capítulo novelado, costumbrista, sobre cómo era el pequeño pueblo de Neustift. Aquellas montañas que se veían al descorrer las cortinas y aquel aire de los Alpes. Fue una clave el acertar con el lugar de concentración. Ni siquiera se quedaron en Viena para celebrar el título. Se metieron una kilometrada para hacer la fiesta en el local de copas que descubrimos los periodistas allí. También hablo del recuerdo que había de Borrás, que era más que un médico para los jugadores, casi un confesor, y al que le dedicaron la Copa.

¿Prefiere la prensa escrita, la tele o la radio?

Hay mucha diferencia. Lo de AS fue periodismo puro, una época maravillosa para mí. Un oasis. Hice mis doce primeros años en la radio. Luego viví el nacimiento de las teles privadas. Después de eso y de haber pasado por la tele pública, donde también cuento que lo pasamos un poco mal Ribagorda y yo, llegó AS y conocí un periodismo distinto. Sea cual sea el programa y el periodista, el 80 por ciento de la información que sale en radio o tele procede del periódico. En AS había que llenar 48 o 56 páginas en blanco todos los días. Es un trabajo distinto, más creativo. Hay que tirar mucho del hilo Hay también un capítulo de AS... Para mí fue muy emocionante leer el artículo de despedida que me dedicó Relaño dejándome las puertas abiertas.

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Gracias, por lo que nos toca...

Dentro de las fotos que incluyo en el libro hay una de la primera entrevista que hicimos para AS con Florentino en un avión tras un viaje a Niza. Le dije: "Voy a desayunar contigo para hablar". Él me veía tomar notas y me decía: "No vayas a poner nada, que me matas". Y yo: "No, no, es para acordarme". Luego dimos una entrevista excepcional, la competencia le volvió loco y él dejó de hablarme varias semanas. En el libro también se reflejan muchos truquillos de los profesionales en el desarrollo de su trabajo.

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