El Bernabéu celebró los goles de 'Lo Pelat' como los propios
La grada transmitió con sus gritos los tantos del Espanyol


"Nos sentimos invencibles, capaces de todo, creyendo que siempre podemos ganar y que la Liga es posible", es la reflexión de un defensa titular del Madrid, hecha fuera de los focos de las cámaras. "Es la seguridad en el campo y en la mente que nos ha aportado Juande".
Puede que por eso ya en el descanso, con el 6-1 y sabiendo que el Barcelona empataba a cero con Keita expulsado, los jugadores comenzaron a barruntar que la de ayer era una noche grande. Por respeto a sus compañeros, los sustituídos Raúl e Higuaín (Cannavaro, lesionado se quedó trantándose) se sentaron en el banquillo para ver una segunda parte que no importaba nada. El partido se jugaba en el Camp Nou. Es norma de Juande prohibir los transistores en el banquillo para evitar despistes, pero no hicieron falta para que supieran lo que ocurría en la Ciudad Condal.
La grada estaba llena de radios y pinganillos. Coincidiendo con el minuto 50 el estadio estalló de júbilo. Primero de De la Peña. La gente se abraza. Le pierde la cara a lo que está sucediendo abajo y se comunica por gestos con aficionados de otras localidades para certificar el autor del gol.
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Comienza un run-run, una avalancha de comentarios que cinco minutos después se convierte en otra estruendo. Las emisoras han cantado el segundo de De la Peña y Raúl e Higuaín no han necesitado radio alguna para saber que, en ese momento, el liderato está a siete puntos.
En la grada hay conatos de ola y gritos antibarcelonistas. La gente sigue sin mirar lo que ocurre en el césped. El partido se está jugando en el Camp Nou. La Liga aún es posible. Undiano Mallenco señala el final en el Bernabéu. Los futbolistas, ya de vuelta en la caseta, no separan la mirada del televisor. Sólo cuando siete minutos después sonó el silbato en Barcelona, se celebró la victoria por todo lo alto. "La Liga es posible", corearon los jugadores.



