Hernán Pérez, contra el diluvio


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Uno de los muchos detalles de este Suramericano está siendo la mala calidad de los porteros. Se ha salvado de momento el venezolano Romo y poco más, y el lunes fue el colombiano Vargas quien destrozó a su equipo. Partido duro, tenso entre uruguayos y colombianos, más preocupados en mantenerse en pie en un césped destrozado por el diluvio. El empate era consecuencia lógica de un partido con poco fútbol cuando Vargas salió sin brazos a un centro fácil de atrapar. Allí apareció Charquero para marcar el 2-1 y dejar a Colombia con un pie fuera del Mundial.
No va a ser fácil que Colombia se reponga. Uruguay sí lo hizo. Perdía y al final salió vivo una vez más. Cuando falla el fútbol de Viudez y Lodeiro, cuando no aparecen el Morro García ni Abel Hernández, los uruguayos tiran de la garra. El estado del césped favorecía el fútbol fuerza, y en eso Uruguay es experto. Ganó, claro. Después, un partido fantasma por el diluvio con triunfo de Brasil ante Argentina y la definitiva explosión del paraguayo Hernán Pérez, que venía de meterle un golazo a Argentina y esta vez se superó con una obra de arte. Arrancó desde el callejón del ocho, dejó en el suelo a cuantos venezolanos le salieron y tuvo tiempo en el área para frenar, sacar el último regate y marcar. Lleva tres goles en el torneo y juega en el Libertad de Asunción. Allí le queda poco, por supuesto.



