La Roja Mecánica
El chileno Pellegrini vio a sus compatriotas en este estadio que surca con su Submarino Amarillo. Pero no pudo irse a casa a cantar ninguna hazaña de su magnífica selección. Se nota la mano de Bielsa. Pero la Roja Mecánica no tiene rival...

Equipo terapéutico.La Selección es mucho más que el equipo de todos. Desde la mágica Eurocopa de Austria (no me olvido de Suiza, pero hay que recordar que nuestros seis partidos se disputaron en Innsbruck, Salzburgo y Viena) cada cita de La Roja se convierte en un motivo de gozo y no de sonrojo. Se han desterrado los prejuicios, el victimismo, el mal aliento, el tenebrismo y ese malditismo que nos obligaba a encumbrar el fallo de Cardeñosa, el gol no concedido a Michel ante Brasil, el botellazo a Juanito, el pifiazo de Arconada en París, el penalti de Eloy en México, el regalo de Salinas a Pagliuca, el autogol cantoso de Zubi ante Nigeria y el atraco de Al Ghandour en Corea. Ahora España se escribe con versales y cada vez que saltan al campo sus jugones nos olvidamos de la crisis mundial, de la local (la de mi Madrid), del Euribor implacable y del yo-yó de la Bolsa. Ver a España resulta terapéutico, alimenta nuestra autoestima y nos recuerda que los sabios de este invento, los de la IFFHS, llevan tiempo reconociendo que somos como Terminator Nadal, los number one del planeta Tierra. Ambos optan al Premio AS del Deporte en el año 2008...
Rachita. Cuesta imaginar que España iba a tirarse más de dos años sin perder con nadie. No hemos hincado la rodilla ni ante reyes (Italia, Francia, Inglaterra, Alemania y Argentina) ni ante plebeyos (Dinamarca, Suecia, Grecia, Rusia, Bélgica...). Desplegamos un fútbol de alta fiabilidad, capaz de afrontar un amistoso ante el Chile de Marcelo Bielsa que se jugó al ritmo y las exigencias de un partido extraído de un Mundial. Los nietos del Chino Caszely y los hijos de Zamorano y el Pato Yáñez ofrecieron en El Madrigal un repertorio de fútbol de última generación, de pantalla extraplana con grabador externo. Presión en todo el campo, con dos contra uno en las bandas para dificultar la circulación habitual de ese tiqui-taca que para algunos entrenadores fanáticos y empollones como Bielsa supone un reto tan grande como descubrir la penicilina. Hubo un jugadón entre Arbeloa y Cazorla en la segunda parte (¡suplentes por accidente!) que si llega a acabar en gol se hubiese distribuido anoche por las televisiones de medio mundo. Como decía una pancarta colocada en el Fondo Sur del paraíso futbolístico de Villarreal: "Esto es España".
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Evolución.Al debutar el esbelto Fernando Llorente comprendí cómo ha evolucionado nuestra raza. Ayer vi una fotografía memorable de la España de Kubala que preparaba en la costa levantina el Mundial de Argentina 78. Conté hasta ocho Kubala-boys con bigote: Benito, Capón, Idígoras, Pirri, Miguel Ángel, Megido, Migueli y Del Bosque. Este último, que nos llevará al título mundial en Suráfrica en 2010, es el único que mantiene mostacho y buen talante. Pero esta España del siglo XXI da una imagen moderna, como ese Fernando Torres que clavó otro gol made in Premier mientras deleita a las féminas con sus incursiones publicitarias. El Niño se hizo hombre en Liverpool. Thank's kid.
Villa, en su línea.El Guaje es como la antigua Carta de Ajuste. Sabías que cada noche te enviaba a la cama sí o sí. El valencianista es fiel a su cita con el gol en rojo y gualda (24 en 41 partidos, promedio bestial). Bravo, buen portero con Chile pero discreto en Anoeta con la Real, soñará con estos locos bajitos que llegan a la portería con regla y cartabón. Unos artistas...



