Pessotto

"El que cayó por aquella ventana no era yo..."

Gianluca Pessotto (11-8-1970) salvó la vida milagrosamente hace dos años tras arrojarse desde 12 metros por una ventana de las oficinas de la Juve, coincidiendo con el escándalo del amaño de partidos. El que fuera defensa infatigable del equipo turinés durante 11 campañas volvió a nacer.

<b>ABISMO.</b> Pessoto asegura que se encontraba "en un abismo; no sabía reaccionar en el presente y el futuro me generaba dudas".
Marco Ruiz
Redactor Jefe Real Madrid
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
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¿Es usted abogado, no?

No, no... Es un bulo que corre por Internet. Sí que es cierto que mis compañeros me llamaban il profesorino por mi look, con gafas, y por ser preciso en la manera de vestir.

¿Le molestaba ese apodo?

No... También me lo pusieron porque un día me vieron con un libro de Dostoievski.

¿Le gusta leer?

Muchísimo.

¿Su autor preferido?

Puede que Dostoievski, pero me gustan los clásicos. Hay muchos, Coelho... Hace poco he leído un libro de Carlos Ruiz Zafón que hablaba de una Barcelona misteriosa y gótica.

¿Cuándo dejó el fútbol?

En junio de 2006 (posó para AS con la camiseta roja que llevó en aquel partido).

¿Qué pasó después?

Fue un momento difícil. Cambió todo. La costumbre de estar en tensión, la adrenalina, el estar siempre a mil. Y a mi cuerpo le costó asumir eso. Sobre todo a mi cabeza. Sigues hablando de fútbol, pero...

¿Qué sentía?

Todo me sabía a poco. Me encontraba en un abismo. No sabía cómo reaccionar ante el presente y el futuro me llenaba de dudas. Y encima la Juve estaba en un momento difícil (habla del caso de corrupción por amaño de partidos) que se extendía a todos los que formamos parte de ella.

¿Le cuesta trabajo hablar del accidente que sufrió al caer desde la ventana?

Ahora he sabido que cuando te ocurre un episodio como el que me pasó a mí, lo peor que puedes hacer es encerrar las cosas dentro de ti. Tienes que reflexionar, pensar en lo bueno que has tenido en la vida y también en lo malo.

¿Cómo llegó al punto de querer quitarse la vida?

No es algo que se decide. Al menos no en mi caso. No fue una cosa voluntaria. Yo estaba en un momento al que he llamado, ayudado por los médicos, block-out. El que caía por la ventana no era yo. En realidad, no recuerdo nada de lo que sucedió ese día. No era yo, no puedo pensar que fuera yo.

¿Qué pasó después?

Siendo muy creyente, sinceramente he pensado que hubo una mano que me suspendió en el aire para que me mantuviera vivo, algo que me suspendió del poco pelo que tengo (risas). Algo que amortiguó una caída tan terrible (le encontraron en el suelo asiendo un rosario con sus manos).

Fue un milagro que se salvara. ¿Cómo salió de aquello?

Me desperté en la cama de un hospital. No podía moverme. No sabía qué me pasaba. Sólo podía girar el cuello de un lado a otro. Ni siquiera sentía dolor (sufrió varias fracturas en pelvis y extremidades).

¿Y?

Pregunté: "¿Qué ha pasado? ¡No recuerdo nada!". Primero tuve que trabajar mucho con los psicólogos y psiquiatras para reconstruir el suceso.

¿Quién le contó todo?

El proceso, que duró cerca de 20 días.

¿Está todo olvidado?

Sí, sí... Tengo una vida nueva, con muchas marcas en el cuerpo, es cierto, pero nueva. Tengo sensaciones diversas. Cada vez que veo a mis hijas de doce y siete años pienso en... Me parte el corazón. Y no me responsabilizo, porque no era yo. Pero esa sensación mala ha quedado atrás y vivo más seguro habiéndome quedado con todo lo bueno.

¿Se le ocurre alguna manera para aliviar el tránsito a la vida normal para el deportista de élite?

Depende de cómo sea cada uno. Yo era muy cuadriculado, muy recto. Me encerré en mí mismo. Era introvertido, pero no al modo Zidane, un amigo increíble al que tuve mucho tiempo de vecino. Eso hizo que poco a poco me fuera quedando con las cosas dentro...

¿Cómo es su vida ahora?

Muy bella y emocionante. Soy el delegado de la Juve y tengo contacto con los jugadores todo el tiempo. Así puedo vivir las mismas emociones que cuando era futbolista.

¿Se sintió un jugador infravalorado?

Nunca. Lo mío era correr y bregar, un perfil muy apreciado en Italia, como sucede con Gattuso. Un equipo campeón necesita talentos y gente que siempre responda ante las dificultades. Yo tuve una carrera lenta y difícil hasta llegar a la Juve. A partir de ahí disfruté de los momentos más felices.

¿Como el enfrentamiento ante el Madrid en la 95-96?

¡Buff! Uno de mis mejores recuerdos. Y no por la final ganada contra el Ajax, sino por vencer al Madrid. Habíamos perdido 1-0 allí y Peruzzi salvó el 2-0 en el último minuto.

¿Habría sido un desastre?

En Delle Alpi fue increíble. Habíamos terminado el Calcio y fue para tirarlo a la basura. Y para colmo, cinco días antes de la vuelta jugamos un amistoso contra un Tercera y perdimos. ¡Lippi nos quería matar! Nos concentró en las afueras de la ciudad, encerrados en un hotel, durante cuatro días.

Y llegó el partido.

Yo tenía que marcar a Laudrup, que se dejaba caer mucho por mi zona. Imagínese el papelón. Era un símbolo. Había estado en la Juve. Era capaz de todo.

Siga, por favor.

Jugaban Hierro, Míchel, Zamorano y un piccolo Raúl. Aún se me ponen los pelos de punta al pensar en el Bernabéu, en el rugir de los ultras que estaban situados tras la portería, a sólo unos metros de mí.

¡Mucho Bernabéu!

Recuerdo que antes de salir al campo para entrenar el día anterior al choque, todos nos quedamos sentados en el vestuario más de un cuarto de hora, callados. Fue como una regresión a la infancia. No nos podíamos creer que fuéramos a jugar allí al día siguiente.

El palo vino años después, en la final de Amsterdam.

Partido horroroso para nosotros. El caso contrario. Habíamos hecho un campeonato de Liga excepcional, y aunque sabíamos que no sería fácil, nos sentíamos superiores. Hubo un par de ocasiones con Inzaghi y Davids: insuficiente.

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¿Y el gol de Mijatovic?

¡Era en fuera de juego! De verdad. Lo hemos visto en vídeo. Yo estaba con Roberto Carlos. La posición dudosa era de Montero, pero a nosotros eso no nos podía servir de excusa.

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