Neptuno, paciencia...
Un derbi como en los viejos tiempos. Escándalo arbitral, rojas y mucho morbo. El campeón prolongó su luna de miel en el Calderón y ganó como gusta a los forofos: de penalti en el último minuto. En la Peineta puede que cambie el gafe rojiblanco.


Derbísimo. El Rey de Madrid no perdona. La historia interminable. Por los siglos de los siglos. Da igual el XX que el XXI. La década prodigiosa. Los atléticos jamás podrán pastar en nuestros dominios. Los 600.000 niños que han nacido en la capital desde hace 3.409 días (la última vez que Los del Río tumbaron al gigante blanco, 3-1, año 1999) no han leído otra noticia que los continuos triunfos de ese Madrid que cada vez que juega en el Calderón se siente como en casa. Normal que el 95% de ellos se hayan hecho fieles a la religión profesada en el templo del Bernabéu. Da gusto ser de un equipo que es capaz de sobreponerse a todo, incluido arbitrajes infames como el del tal Clos (sin él, 1-5, que diría Schuster). El Atleti asume de salida su inferioridad manifiesta ante su vecino del Norte. Con ayudas o sin ayudas, sabe que siempre acabará besando la lona. De hecho, para veteranos ilustres como Raúl estos derbis se preparan como si fuese un Trofeo Villa de Madrid. Amistosos con público que, pase lo que pase, siempre acaban con papá feliz y orgulloso por gritar a los cuatro vientos de la capital que la jerarquía no te la regala la historia, sino los galones que lleva cosido este escudo. De penalti justo en el último minuto. Memorable...
Clos, patético. El aragonés me daba mala espina. Cuatro partidos pitados al Madrid, tres derrotas. Gato, gato. Pero Van Nistelrooy le empezó a fastidiar el plan al osar meter un gol en 34 segundos, dos más de los que tardó Raúl el año pasado. Pero Clos se vino arriba y quiso dar emoción al derbi para ganar puntos en el Villarato militante y poder ser pronto internacional. Anuló un gol legalísimo de Ruud (el 0-2) y otro de Raúl (el 0-3). Y frenó un mano a mano de Raúl que era el cuarto. Y echó por una acción de amarilla a Van Gol para que no dejase de ser la pesadilla del desbordado Franco. Y perdonó la roja a Maniche. Y se olvidó de un empujón a Drenthe dentro del área colchonera. Y anuló otro gol limpio en un forcejeo del capitanísimo Raúl. Mis amigos de las peñas de Benidorm (anoche de aniversario), 7 Blanco de Móstoles, Olaf el Vikingo, Juanito de Fuengirola, La Granja, Baena, Fuensalida, Fuente de Cantos, Cala Ratjada, Albox, Peralta, Tres Cantos, Herencia, Bus Stop y Villarrubia de los Ojos me llamaron indignados por el atropello. Menos mal que Heitinga hizo justicia con un penaltón a Drenthe que permitió a Higuaín cumplir la ley del más fuerte. Éxtasis vikingo.
Noticias relacionadas
Concordia. Por cierto, magnífico comportamiento de los 700 héroes madridistas presentes en las gradas del Calderón y los 55.300 atléticos. Esta ciudad huele a fútbol, es solidaria y sabe estar por más que Platini y sus amiguetes del Marsella se empeñen en lo contrario...
A Turín. Y ahora, a Turín a poner a la Juve en su sitio. El Madrid no para de ilusionar. Nadie tiene más. Rey de Reyes.



