"¡Qué más quisiera yo que jugar como Pirri!"
El foro merengue de Casa Juan. Javier García (Mula, 8-2-1987) jugó el sábado con la Sub-21 y el martes será clave para la remontada ante Suiza. Le descubrió Camacho, le bautizó García Remón y ahora Schuster le amamanta.


Usted mide casi 1,90 y es de Mula, Murcia. Tela.
Sí, reconozco que mis padres se esmeraron bien porque grandote sí que salí. De hecho, desde niño jugué con los más mayores porque mi cuerpo iba a una velocidad muy superior a los otros chicos de mi edad. Los colegas me llamaban el primo de Zumosol...
Pronto se fue de Mula a Murcia capital y allí empezó a darle a la bolita.
Fue cosa de mi padre, que se llama José García Moñino. Él siempre condujo mi vida hacia el fútbol y a él le debo estar ahora donde estoy. Creó una escuela de fútbol con Cholo, aquel delantero del Madrid de los años 80. A mí me ponían arriba, siempre cerca del gol. Un año metí veinte.
Con su físico jugaría de 9...
Sí y no. Mi padre me quería más de media punta para que aprovechara mi disparo de lejos y mis llegadas desde atrás. Pero sí es cierto que me encantaba pisar el área y entrar como un toro. Pero mi padre fue más listo que yo y acertó al ir retrasando mi posición.
¿Y cómo fue lo del Madrid?
Aquí en la zona tienen a un ojeador que se llama Ñito. Él descubrió también a Mista y a Meca. Tenía 14 años y decidí dar un cambio en mi vida. Cogí la maleta y me fui solo a vivir en el SEK, la residencia del Madrid para la cantera. Allí estabas en régimen de internado. Ibas a clase, comías, entrenabas, cenabas y dormías. Muy duro, pero tenía metido en mi cabeza, que es muy dura, llegar algún día al Madrid como fuera. En el SEK coincidí con Jurado, Diego León, Juanfran, Soldado... Paco Carreño dirigió aquella hornada, que para mí fue la mejor de muchos años.
Y llegó por fin al Castilla con los 17 años cumplidos.
Sí, al lado de mi amigo Rubén (por De la Red). Todo fue volcánico. Camacho estuvo a punto de llevarme al partido de Montjuïc, tras el que dimitió, y finalmente García Remón se atrevió a hacerme jugar unos partidos con el primer equipo. Yo me pellizcaba para creérmelo. Me veía en el vestuario al lado de Ronaldo, Roberto Carlos, Zidane, Beckham, Raúl... ¡Qué fuerte!
¿Les pidió algún autógrafo? Sincérese.
Alguno cayó, sí. Pero le voy a contar una anécdota para que la gente vea que estos cracks eran buena gente. Un día llegué muy temprano a Valdebebas, a las nueve y media. Sólo estaba Zidane. Me quedé algo alejado, para no molestarle. Me llamó y me enseñó unas fotos suyas de cuando jugaba en el Girondins de Burdeos, cuando él era un crío como yo. Bromeó conmigo y me contó cosas de su juventud. ¡A mí, que era un pardillo! Ese día me entrené con más fuerza que nunca.
¿Cómo vivió entre los Galácticos?
Bien, no ejercían como tales. Raúl me daba consejos todos los días y Mariano (por García Remón) te hablaba mucho y te motivaba. Pero era pronto para mí y volví al Castilla, con López Caro. Y ascendimos a Segunda, con el Bernabéu lleno el día del Conquense.
Y el descenso, después.
Aquello fue muy duro. Todavía no entiendo cómo pudimos bajar con un equipo en el que estaban Granero, Borja Valero, De la Red, Mata o Negredo. Nos faltó mala leche. Ante los veteranos de Segunda hay que ir de otra forma. Ahí sí que impera la ley del más fuerte.
Y se fue a Osasuna.
Mi agente, Manuel García Quilón, me convenció y fue un acierto. En Pamplona he dejado varios de mis mejores amigos. Allí aprendí a jugar con presión y a leer los partidos.
¿De mediocentro o de central marcador?
No me busque, que le veo venir. En la medular estoy más a gusto, pero si Schuster me pone atrás, yo muerdo.
Usted sueña con ser Pirri.
¡Qué más quisiera yo! Pero sí es verdad que me va el estilo de juego que él tenía. He visto vídeo suyos y era la bomba. Qué potencia, qué personalidad, qué manera de llegar a gol desde atrás.
¿Se ve toda la temporada chupando banquillo?
Pues no. Soy cabezón, de Mula y murciano testarudo. Me he quedado para triunfar.
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¿Y el derbi?
Ganar, ganar y ganar.



