"La base nacional es la clave de este Madrid"
El foro merengue de Casa Juan. Miguel Torres (28-1-1986) fue el jugador más utilizado por Schuster este verano: 648 minutos. Madrileño y madridista, es un canterano feliz. Michel y Capello también apostaron por él... el foro merengue de Casa Juan

Cuéntenos su historia.
Mi Colegio de niño, el María Virgen, está frente al Bernabéu en la calle Padre Damián. Un día nos llevaron a ver el Museo y nos dieron unos folletos para apuntarnos al Torneo Social. Yo me inscribí en el Equipo Zamorano. Tenía ocho años y debuté con pocos errores. Me dijeron que valía. Más tarde Antonio Mezquita me metió en los Benjamines y me hizo creer en mí. Aquí sigo catorce años después...
¿Su padre no le volvió loco? Los técnicos se quejan de que los padres atosigan a los chavales y hunden sus carreras.
No, porque mi caso es atípico. Ellos no me exigieron nada, aunque eso de ir por las tardes a la Ciudad Deportiva del Madrid imponía mucho. La clave es que yo iba a entrenar cada día igual que tenía una hora de inglés. Era una clase más y la familia no me apretaba. Mis padres no tenían una solvencia económica a prueba de bombas, pero en casa no faltaba nada. Eso me ayudó a llevarlo bien.
Dicen que Michel, primero, y Capello, después, le salvaron de acabar en el pozo de la Segunda B...
Pues es verdad. Estaba en el equipo de Tercera y los anteriores responsables de la cantera, sobre todo Ramón Martínez, no debían creer mucho en mí. Pero Michel me reclutó para el Castilla aprovechando una lesión de Dani Guillén. Yo era lateral derecho, pero jugué de tres y salió bien. A los dos meses Capello me convocó para Écija y ya me quedé en el primer equipo.
¿Imponía mucho Capello?
Sí, pero si trabajabas bien él era siempre justo. Me trató como a un jugador más, olvidándose de que era un canterano. Yo subí para ayudar y él me dejó. Cuando vienes de La Fábrica el dinero no es lo que importa.
Dicen que usted ganaba sólo 30.000 euros y no pidió un aumento ni llevando veinte partidos seguidos al lado de Raúl, Iker, Guti o Van Nistelrooy.
Cierto, pero no tiene mérito. Yo valoro la calidad de vida y no me atraen las cosas materiales. Prefiero ganar menos y estar con mi familia, en mi ciudad y en mi equipo del corazón. Firmé lo que me ofrecieron. Si llegan a darme menos lo hubiera firmado igual. El dinero no marca mi vida. No tengo caprichos.
Suena bien, pero usted bajó algo su rendimiento la temporada pasada y seguro que alguna escapada a las discotecas de moda sí que hizo.
Tengo 22 años y claro que pude cometer algún error en su momento. Pero estoy bien aconsejado y tengo claro que quiero ser importante para Schuster. El fruto lo he tenido este verano jugando más minutos que mis compañeros.
Si llega a tener un representante como Vagner Ribeiro, le veo haciendo las maletas...
Nunca lo aceptaría. Mis asuntos los llevan mi padre y mi tío, que es abogado. Con eso le digo todo. Las comisiones no me gustan y en el club saben que mi familia jamás jugará a hacer negocio. Soy jugador del Real Madrid, ¿qué más puedo pedir a la vida?
¿Pero sabe que Papadopoulos, el pívot griego del equipo de baloncesto, cobra más que ocho de ustedes?
Pues que lo disfrute. Ni me va ni me viene. El día que me preocupe de lo que ganan los demás significa que me habré alejado del fútbol. Debo rendir y justificar mi presencia aquí. Nada más.
Se ha ido Robinho y parece que se ha puesto una nube negra entre el madridismo.
Es un gran jugador, pero aquí tenemos que remar todos en la misma dirección y el Madrid que yo quiero es el del día del Valencia. Éramos nueve y nada nos arrugó. La gente olvida que este equipo batió todos los récords el año pasado. La base nacional es la clave de este Madrid de Schuster.
Sin embargo, su ídolo de niño era extranjero.
Sí, Panucci. Un ganador nato que sigue dando guerra diez años después de la Séptima. Pero se olvida del otro ídolo que tengo: Raúl.
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¿Está en decadencia?
¡Qué va! Es el tío más normal que he conocido y el que mejores consejos me ha dado en el fútbol. Con Raúl este Madrid volverá a Cibeles. Seguro.



