Bogotá asistió a la exhibición del Curro de Chiclana
El holandés impidió la derrota

Un chaval con sangre de Chiclana rescató al Madrid en Bogotá. Las condiciones del partido impedían el optimismo. El Campín es un estadio situado a 2.652 metros, los hombres de Schuster estaban despiertos desde la cinco de la madrugada y el césped tenía más arena que el coso de Las Ventas. Para colmo, una acción de Salgado (toquecito ingenuo con el hombro izquierdo al pecho del árbitro para protestarle una falta no señalada) dejó a su tropa con uno menos desde el minuto 19.
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Pero entró Van der Vaart, con 1-0 en contra, y se hizo de día. Salió por Guti (acostúmbrense a esta rotación) y ratificó que en las faltas se va a hinchar. El veterano Julio ayudó, pero su envío desde el vértice derecho era envenenado. Fue el 1-1 y el avance de la acción del triunfo. Van der Vaart sacó una falta con picardía y habilitó a Pepe, que repitió su hazaña de la Eurocopa y firmó el 1-2 tomando la cabellera a la zaga colombiana.
El centrocampista holandés demostró que llegó a Madrid con dos cañones (su pie izquierdo y su bella esposa). Si no viene Cristiano tampoco se va a acabar el mundo. Este Madrid ya fue campeón sin él...



