"Nuestra filosofía es la del trabajo y el esfuerzo"
Ferrando, Latasa y Salvadó analizan la temporada grana para AS
"Hemos perdido sólo cinco partidos", comenta con la boca pequeña Quique Latasa, segundo entrenador del Nàstic desde la llegada de César Ferrando el pasado mes de enero. "Lo nuestro es la cultura del esfuerzo y del trabajo", añade el técnico de Tabernes (Valencia) haciéndole un guiño al presidente, Xavier Salvadó, que se sienta a su derecha y que no duda en comentar que Ferrando liderará un gran proyecto en el club grana: "Aún no ha firmado. No podíamos cerrarlo sin primero solucionar el organigrama técnico. Hace cuatro meses que sabemos lo de Resta y lo hemos llevado de una manera muy discreta".
Pero la felicidad ha costado tanto o más que un parto. "Nunca creí que bajaríamos. El equipo siempre trabajó bien, pero no salían las cosas. El primer encuentro que dirigí, ante el Tenerife, vi que teníamos mucho trabajo por delante: los centrocampistas no bajaban. Todos se quedaban arriba. En el fútbol hay que saber defender bien. No siempre podrás ganar; entonces, no pierdas ese día". El vestuario tampoco fue una balsa de aceite: "Después de la marcha de Javi López hubo indecisión, había jugadores que no daban lo máximo. Un día nos reunimos con Campano, Mingo, Moisés y Pinilla, los veteranos, para meter a todos en el mismo barco. A partir de ahí, todo fue más fácil. El vestuario fue magnífico". El caso de David García sólo fue una mancha en el limpio camino hacia la salvación: "Lavamos la ropa en el vestuario", remarcó Ferrando.
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Refuerzos. Más allá del concepto de juego, el Nàstic resucitó gracias a la gran gestión del vestuario que hicieron los técnicos, quienes lograron sacarle partido a una gran plantilla, confeccionada para estar en las alturas. Pero los fichajes de invierno -Rabiu, Diop, Adrián y Moisés- también tuvieron la culpa: "Hicieron que todos se pusieran las pilas. Entrenaban a un nivel más competitivo". De hecho, tanta fue la armonía en las últimas jornadas, una vez salvada la categoría, que Salvadó cuenta emocionado algunas anécdotas del último partido: "Adrián lloró en el vestuario porque era ya su despedida. Míchel, su padre, se quedó a esperarme ¡una hora! en la zona de aparcamiento para darme las gracias por los seis meses que había pasado aquí". Incluso Rabiu es un jugador muy querido: "El último día se presenta con traje y corbata, mientras el resto iba en chándal. Diop le gastó una broma Se llevan todos muy bien".
Ferrando ha conseguido hacer vestuario, un paso importante para aspirar a grandes retos. El Nàstic ya no es aquella plantilla con 16 caras nuevas. Ahora es un equipo que ha recuperado el compromiso.



