Es el premio merecido al trabajo bien hecho
LA RESACA. En Huelva se hizo justicia y se salvaron dos modestos La plantilla ha vuelto a demostrar otra vez su gran implicación Urge sentarse a negociar con Asenjo la ampliación de su cláusula Carlos Suárez se merece, por fin, el reconocimiento justo a su complicada labor.

LA COHERENCIA El Valladolid no hizo en Huelva sino recibir el justo premio al buen trabajo hecho a lo largo de toda la temporada. Desde que comenzó la temporada, allá por el mes de julio, hasta que Pérez Burrull pitó el final del partido en el Nuevo Colombino la seriedad, la lógica y la coherencia han presidido cada una de las actuaciones que ha llevado a cabo el club desde todos los estamentos y especialmente en el apartado deportivo. La buena sintonía existente entre presidente, director deportivo y entrenador, siempre el entrenador como auténtico flujo de tranquilidad para todo, se ha dejado notar y para bien. El Valladolid asumió desde el primer día su condición de modesto, de equipo hecho con un escaso presupuesto y que, por tanto, estaba condenado a sufrir. Pero a esos parámetros en los que se podía sentir inferior a casi todos les añadió otros que en esta Liga para muchos no han existido: La ilusión, las ganas y la coherencia, sobre todo la coherencia.
EL GRUPO HUMANO Es evidente que nada de lo logrado se hubiera obtenido sí en vez de haber tenido el Valladolid ese vestuario, hubiera padecido a los "artistas" del Grupo Capitol de baloncesto. Corrales, Yebra, Nacho Rodríguez o Evtimov son la antítesis de lo que es desde hace dos años el vestuario del equipo de fútbol de nuestra ciudad. El Zaragoza baja por haber tenido muchos individuos como Yebra y Corrales. El Valladolid ha contado con un grupo humano ejemplar en el que todos han sabido tirar del carro y en el que las malas caras están prohibidas hasta para los que no juegan. El respeto que impone el entrenador, desde la confianza que a su vez le otorga al futbolista, es esencial. Y además de buena gente, son mejores jugadores de lo que muchos creen. Este año ya lo han demostrado.
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SERGIO ASENJO Un chaval de 18 años ha sido determinante en la portería del equipo. Las cosas no acababan de salir y la llegada del palentino ha ayudado tanto como los goles de Llorente para la consecución de la permanencia. Si tienes al que las para y al que las mete, gran parte del trabajo está hecho. Asenjo ha realizado una temporada espectacular, casi increíble en el tramo final. Ha sido la gran revelación y el gran descubrimiento de este año. El club debe de tratar que no se vaya. Escudarse en que quien pague la cláusula se lo puede llevar es una salida fácil. La cláusula hay que subirla y sí tienen que mejorarle la ficha, pues que lo hagan, pero dejar escapar a Asenjo por cinco millones de euros, nada más, me parece tirar el dinero. Invirtamos algo más en retenerle, disfrutemos de él y tiempo habrá en uno o dos años de ganar el doble de lo que ahora algún listo quiera pagar.
EL PRESIDENTE Es hora de que a este hombre se le haga justicia. Tras siete años en Valladolid, el balance tiene que ser bueno por obligación. Cogió un club al borde de la desaparición, que no pagaba las nóminas ni de los empleados. Es cierto que en estos años ha habido de todo, descenso incluido, pero mientras en lo deportivo ha ido aprendiendo, la sociedad se ha ido estabilizando hasta haber pasado a ser un club que paga al día y que va camino de consolidarse en la Primera División del fútbol español. Para llegar hasta aquí es verdad que Suárez ha tenido que lidiar como ha podido el difícil toro de los múltiples acreedores que ha tenido y que sigue teniendo el club y que eso le ha costado una cuantiosa dosis de desprestigio, pero a base de largos capotazos ha conseguido que le economía del Valladolid haya ido mejorando y ha mantenido el club abierto y con vida. Suárez ha cumplido.




