La UEFA, premio menor
Alves y Fazio deciden un derbi con dos expulsados


Como suele suceder en este tipo de encuentros, Betis y Sevilla no ofrecieron un espectáculo digno de ser grabado en vídeo para ser recordado por nuestros descendientes. La emoción de un derbi nunca se pierde. La intensidad, tampoco. Ni la motivación. Pero en la noche de ayer había una diferencia sustancial. El Sevilla miraba de reojillo al Vicente Calderón en espera de un soñado pinchazo del Atlético (que nunca llegó) que le permitiera soñar con la carambola, el milagro, el privilegio o como ustedes quieran llamarlo, de clasificarse para la Champions.
Al Betis le faltaba el aliciente de luchar por un objetivo. Se ha pasado toda la temporada sufriendo, acuciado por los fantasmas del descenso, por la tensión de una campaña de infinito sufrimiento, de críticas y de sinsabores. Ayer, el escuadrón dirigido por don Francisco Chaparro jugó liberado y sin más presión que la exigida por sus aficionados: había que ganar al eterno rival y si se le fastidiaba la Liga de Campeones, ¡albricias y fiesta!
Manolo Jiménez si que se la jugaba. Aparte de ir a la máxima competición continental, el de Arahal pasa día sí, día también desde hace tiempo un examen continuado. No le basta con aprobar. Le exigen una matrícula de honor. Por lo menos, el parcial de anoche lo redactó con solvencia.
A los 31 minutos, Daniel Alves se sacó de su chistera un maravilloso envío en profundidad que Luis Fabiano supo leer con agilidad. El brasileño acabó con cuatro jornadas sin marcar con esa maestría que ha hecho de él uno de los mejores delanteros del mundo. El 0-1 que deprimió al beticismo en sus sueños de 'revancha' (por el famoso gol con la mano 'a lo Superman' que este brasileño anotó en el partido de ida).
A los 50 minutos llegó la sentencia. Córner que lanzó el activo Alves y Fazio, ese altísimo argentino (campeón del mundo Sub-20 el año pasado en Canadá) remató de cabeza y convirtió en su tercer gol consecutivo (hizo dos en Santander el pasado miércoles). El Sevilla encarrilaba el derbi, pero dependía de que el Depor le echase un cablecito. ¡Nada!
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Entonces llegaron momentos calientes. Una acción entre Alves y Pavone, con cabezacito del primero, excesivamente escenificado por el Tanque, desembocó en una tángana donde a Arzu se le escapó un puño al aire. Undiano decidió expulsar a este jugador y al carrilero sevillista.
El Sevilla se quedó sin Champions, pero va a Europa por quinto año seguido. Y el Betis se quedó con la cara colorada. El eterno rival le dio un repasito.



