Real Madrid - Barcelona | La contracrónica

¡Dios salve al Madrid!

El Barça ya está a 17 puntos. Es el final de un miniciclo que ahora apunta hacia el Madrid de Schuster. Etoo lo vio por televisión y el Bernabéu vibró. Hasta las chicas del patrocinador del Real Madrid (Bwin) sumaron su belleza a una noche perfecta...

<b>¡Y LOS TOREROS VOLVIERON! </b>La afición obligó a los campeones, con sus cánticos, a regresar al campo. Muchos de ellos les regalaron sus camisetas entre vítores y aplausos.
Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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La excelencia. El Bernabéu en éxtasis, 85.000 almas coreando el "campeones, campeones", el personal levitando ante la mayor exhibición de fútbol que se haya registrado este año en Europa, Raúl enviando por correo certificado una carta a Luis que rubrican orgullosos el 80% de los españoles, Iker Zamora haciéndole a Messi la parada imposible que no supo firmar Víctor Valdés al 7 de España, Arjen metiendo goles de cabeza y jugando como Robben por su casa, Juanito Higuaín demostrando que es mejor goleador que Messi (el Pipita lleva 8 'limpios' jugando mucho menos, y Lionel sólo seis, porque sus otros cuatro fueron de penalti), Marcelo volando como el mejor Roberto Carlos, Pepenbauer dejando claro que salió barato, Heinze abrumando a Henry hasta justificar el apodo del francés (Titi), Ramos demostrando que el Etna es un volcán activo se diga lo que se diga, Sneijder volviendo a hacer un homenaje al héroe de la Séptima, Gago demostrando que acabará siendo mejor que Redondo, Diarra honrando a sus compañeros tras la fiesta del Buddha ("Diarra se queda, Diarra no se vende"), Guti cosiendo una regla y un cartabón a su bota izquierda, Robinho inventando las bicicletas de agua y Van Nistelrooy conjugando de nuevo su verbo favorito: golear. La vida es blanca. Y la Liga. Todo fue tan perfecto que hasta el 'pasillo fantástico' se convirtió en una preciosa lección del Bernabéu. Ovación y señorío.

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Happy Bus. El madridismo asiste a un espectacular cambio de ciclo, que aventura varios años de blancas cosechas cimentadas en la juventud de un vestuario modélico y unido como el pegamento Imedio. Me cuentan que el autobús que desplazó a los chicos de Schuster al Bernabéu desde el hotel Mirasierra Suites fue una fiesta escolar. Bromas, cánticos, palmadas, jolgorio sano... En la calle Concha Espina la afición bloqueó la guagua de los campeones y los muchachos casi se bajan a abrazarse con ese pueblo que ha enterrado para siempre esos años de barbecho futbolístico y atontamiento galáctico. Estos tipos se toman las cañas juntos, como en los tiempos del Chiquifrú, y disfrutan de su profesión por encima de cualquier otra tentación. Son cancheros. Son ganadores. Por eso cayeron cuatro. Si Messi pudiese soñar despierto, pediría a su papá que pagase la cláusula para venir al Madrid. Aquí, al menos, ganaría algún título...

Afición. El impecable final de curso se gestó en el cocido galáctico del Bar Palacín, en la fe de mis amigos de Oropesa del Mar, La Palma, Cala Ratjada, Hermandad de Madridistas de Badajoz en El Rocío, Abarán, El 17 Blanco de Tenerife, Almorox, Los Vegueros, Balbino de Brujas, el Schuster de Viladecans y hasta Lorenzo Sanz, que envió un telegrama a Ramón Calderón para que felicitase a los jugadores por la Liga 31. El madridismo vuelve a estar unido. ¡Dios salve al Madrid!

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