Getafe hace piña para mantenerse
Laudrup, que recupera a Casquero, espera la reacción ante un Almería con poco en juego


El fútbol tritura recuerdos sin piedad. Pasan, a velocidad de vértigo, los fotogramas. El gol de Casquero en Santander, de Contra en el Allianz Arena, del Pato dentro de la portería con la mirada perdida, de Toni bailoteando, del Rey dándole la Copa a quien no quería. De una maravillosa historia que ha adquirido cierto aire macabro. Se supone que no llegará a tanto, que el aire azul da para un poco más. Pero el Getafe no gana desde el 16 de marzo. Eso son 11 partidos seco, siete de Liga, una bajada de tensión inevitable, un palo moral detrás de otro, un no sé qué paralizante en las piernas. 42 puntos, la ansiedad: falta una victoria. ¿Llega?
El Getafe ahora no es el héroe, es el superviviente. Resistir el cambio de rol es asunto de carácter. Un partido para Pato, general Belenguer, Contra o Casquero (que vuelve). Un partido para sumar años, los que no tiene el Almería en Primera pero ha adquirido de golpe este curso. Es un rival indescifrable el Almería de esta noche, porque se ha caído de la carrera por la UEFA, pero nadie puede garantizar que su poca tensión y las rotaciones de Emery se vuelvan un boomerang para el Getafe. Se suponen llamadas de Granero y De la Red para pedirle clemencia a Negredo, noble tanque que compartió peripecia del año pasado en el Castilla. Debe saber qué pasa por la cabeza de sus colegas. Al Almería le aprieta la profesionalidad. Juega con el pan de otros. Y el Getafe lleva los ojos cerrados, esperando el suelo. El fin de la caída. Schuster ha ido a echarle un cable a Laudrup, menudos amigos tiene Torres.
Schuster arropó a sus ex jugadores en la sesión
El entrenador campeón, Bernd Schuster, tuvo un excelente detalle con su ex equipo y acudió bien acompañado al entrenamiento del Getafe. En la imagen sonríe ante el saludo del Pato Abbondanzieri y la mirada de Laudrup. Schuster aprovechó su mañana libre para saludar a los trabajadores del equipo vecino y presenciar el entrenamiento de sus antiguos jugadores mientras conversaba con algunos de los empleados con los que trabajó un par de temporadas. Durante más de una hora se mantuvo en pie y al sol charlando con el delegado del equipo, Jesús Mantilla, y con la jefa de prensa, Luz Monzón. Posteriormente, los jugadores se percataron de la presencia de Schuster y se acercaron a él.
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