Zinedine Villa
Con Arbeloa debutando orgulloso y De la Red esperando turno en el banquillo, la España de Luis tumbó a la campeona del mundo. Un gol memorable de Villa esterilizó las ocasiones de Camoranesi, que nos tuvo contra las cuerdas...


Colleja a Sky. Nuestros amigos de Sky Sports han publicitado en Inglaterra un vídeo ingenioso y socarrón que insta a sus hooligans a hacerse este verano supporters de España para ir relajados a la Eurocopa y poder tomarse la segura derrota con filosofía. Paella, el Rioja, la cerveza fría, el flamenco, La Macarena y hasta un himno-chollo que no hace falta cantar porque no tiene ni letra. Un menú plagado de tópicos que nos hemos ganado a pulso durante décadas de mucho ruido y pocas nueces. Pero los colegas británicos olvidan que el fútbol español ha crecido a la misma velocidad que nuestra sociedad, que ahora nos vestimos con la XL, pasamos de 1,80 con facilidad y tenemos dieta mediterránea que nos hace más citius, altius y fortius.
Golazo de crack. Y digo esto porque el citado vídeo debería editar un apéndice que arrastraría a miles y miles de fans de Beckham, Lampard, Gerrard y Rooney si contemplasen el golazo de David Villa. Una volea memorable, perfecta, zidaniana. Cannavaro, al que le sigue sentando el blanco muy bien, rifó un cabezazo lejos de la cueva de Buffon convencido de que ese balón tenía menos peligro que el ratoncito Stuart Little en una jaulas de gatos salvajes. Pero el balón cayó del cielo ilicitano como lo hiciera en Glasgow tras el pase bombeado de Roberto Carlos. Villa, como Zinedine en Hampden Park, perfiló su cuerpo, acomodó las caderas como los buenos toreros cuando se disponen a entrar a matar e impactó su zurda de forma imperial. El balón salió descosido, feliz por haber recibido un golpeo tan maravilloso. La curva del esférico fue perfecta hasta entrar por la escuadra de Buffon, uno de los lugares más seguros del fútbol mundial. Pero el genial portero italiano no pudo llegar. Hazaña imposible. Golazo de España. Sí, de La Roja, de los parias del fútbol a los que siempre vemos como carnaza de la chanza y el burreo. Me imagino a Luis Aragonés y a sus chicos cantando ¡gooooool! como en ese vídeo publicitario que grabaron el martes para que sirva de festiva profecía...
¡Forza España! Miren ustedes. Sin Raúl, pata negra me digan lo que me digan (las gradas le recordaron en los peores pasajes del partido), esta Selección se ha ganado el respeto con dos amistosos nada amistosos. 1-0 a Italia y 1-0 a Francia. Campeones y subcampeones del mundo abatidos por la España del tiqui-taca, del buen gusto de Iniesta, Cesc y Xavi, alimentada por la fuerza desatada de Sergio Ramos y ese portero que en el mano a mano sigue coleccionando cadáveres. Anoche le tocó a Camoranesi. Iker evitó el fiasco en su 75 partido con España, igualando a Gordillo. Con 26 años, sólo tiene por delante a Camacho (81), Hierro (89), Raúl (102) y Zubizarreta (126). El Ferrari con guantes va a pasar a todos...
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Good referee. El árbitro austriaco Fritz Stuchlik fue un amigo. Cierto que perdonó 300 amarillas a los italianos, empeñados en dar patadas como si nos jugásemos la Eurocopa. Pero a cambio anuló un gol de Luca Toni que pareció limpio como la piel de un bebé. Pero ya era hora de que los italianos se vean en la orilla de los cariacontecidos. ¡Ya somos grandes!
La furia roja. Un diez para la afición de Elche. Casi 40.000 fieles en este estadio que en 1982 acogió la goleada histórica de los Mundiales: Hungría 10, El Salvador 1. Pero como el de Villa ninguno. ¡Inolvidable, David!



