Riazor vivió su enésima noche meiga

Noticias relacionadas
Riazor se vistió ayer de largo. Llegaba el líder, sí, pero es que ese líder era el Real Madrid. La rivalidad y la maldición de los blancos invitaban al optimismo, a pensar en otra noche mágica. Y así fue. El estadio se llenó y rugió con tres puntos que sacan casi de manera definitiva del hoyo a los coruñeses. De Guzmán y el sexo se respetaron, Manuel Pablo tampoco descorchó el ron, pero el mito del estadio blanquiazul se prolongará, al menos, otro año más. Como dice Lendoiro, no hay nada mejor que ganar en un sábado por la noche para celebrarlo. Y ayer la bebida elegida fue la queimada, ese elixir con llamas con el que se rascan las gargantas después de los conxuros. Riazor, desde luego, bien lo merece.
El fútbol no fue brillante, pero la fórmula de la victoria estuvo cargada de simbolismo. El maleficio empezó en noviembre de 1992 con un gol de Rocha en propia puerta y ayer, Pepe cerró el círculo. Por lo demás, todo fueron buenas noticias para el Deportivo. Las Tres Torres (Lopo, Pablo Amo y Coloccini) anularon al Señor de los Anillos y compañía. Lafita se exhibió, con regates y caños con espíritu de Djalminha; Guardado volvi y Lotina se quitó la presión de ser el primero en perder con el Madrid. ¡Que vivan las meigas!



