Antonio Ruiz

"Me sacrifiqué para que Amancio llegara al Madrid"

Se sienta en la butaca, mira al Bernabéu y suspira: "Saldría a jugar". Siempre fue un hombre de equipo...

Marco Ruiz
Redactor Jefe Real Madrid
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
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¿Cómo acabó un murciano en la cantera del Madrid?

Soy de Guadalupe, aunque llegué a Madrid con un año. Estudiaba en los Salesianos y estando en el último curso, el día de María Auxiliadora, fue el Madrid juvenil a jugar allí. Para mí eran semidioses, pero ganamos 3-1. Yo metí dos goles, tenía 16 añitos. Moleiro, que era el entrenador del Madrid, me dijo: "¿Usted quiere jugar con nosotros?". Le dije que sí.

¿Cómo era ese equipo de juveniles en el que ingresó?

El mejor, Santisteban. También estaba Pedro Casado, que fue cedido al Plus Ultra, volvió, y fue lateral muchos años.

Usted ganó, participando, cuatro Copas de Europa. ¿Cómo convivía un hombre de equipo entre tanta estrella?

Puede que pasara inadvertido, pero siempre he tenido la suerte de estar muy bien considerado por Bernabéu y Saporta. Por eso fui entrenador en la entidad 10 años, el primero que tuvo el Castilla cuando se creó. Después pasé al primer equipo y estuve tres años de segundo con Miljanic y dos con Molowny. Ahora voy de peña en peña disfrutando de la gente.

Su carrera estuvo marcada por el traspaso de Amancio al Madrid. ¿Cómo lo vivió?

Bernabéu, persona inigualable, accedió a jugar un amistoso con el Depor que servía como homenaje por su ascenso. Él, además, quería ver a algunos futbolistas. Aquel día, Santamaría no pudo jugar y Muñoz me colocó en su puesto. Marqué a Veloso, que también acabó firmando por el Madrid aunque aquel día no tocó bola.

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Cuando el Madrid fue a por Amancio le pidieron una locura: ocho millones de pesetas y no sé qué más. La Junta del Madrid se reunió, dijeron que era mucho dinero, y a eso se unió que los técnicos no lo querían, decían que era pequeño.

¡Amancio! Menudo ojo

Don Santiago, emperrado, puso el cargo a disposición de la entidad. Y para colmo, el Depor había dejado claro que la operación sólo se haría si yo entraba en el negocio.

¿Qué hizo Don Santiago?

Intentar dar más dinero e incluso poner sobre la mesa una lista de 22 jugadores, que yo la vi, muchos de ellos de la primera plantilla, y le dijo al Depor: "Coged a los que queráis, a todos si es menester, pero Antonio se queda en el Madrid".

¿Y?

El Depor no se bajó del burro. Bernabéu me llamó: "Ya ves cómo está la cosa, Antonio ¿Tú qué dices?". Le corté: "Lo que usted quiera".

Aquello cambió su vida.

Si yo hubiera dicho que no, Amancio no habría fichado. Estuve al tanto de las negociaciones. Bernabéu me daba un teléfono cuando negociaba y me decía que ni respirase, y el aparato estaba conectado con el de Saporta y el suyo mismo. El presidente del Depor sólo decía: "¡O viene Antonio o no hay trato!". Me sacrifiqué, di mi vida deportiva, pero luego me he sentido recompensado.

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¿Ha hablado con Amancio de esto alguna vez?

Después, mucho después, en 2000, cuando volvimos a coincidir en el Madrid. Él no supo nada de aquello.

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