Del amor al odio sólo hay 18 años

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Es difícil explicar cómo Riazor está a un paso de conseguir su mayoría de edad, de cumplir 18 años invicto ante el Madrid. Semejante racha trasciende a la casualidad y tiene raíces más profundas. Éstas están en ese ímpetu vital que se siente cuando se rompe con lo que se ama. A Coruña fue durante décadas feudo blanco. Una ciudad que recibía con los brazos abiertos al Real Madrid y hacía una fiesta del Teresa Herrera con su participación. El idilio se rompió allá por el 92, cuando Bebeto y aquel Superdepor convirtieron al ídolo en enemigo íntimo.
Sólo así se puede entender una racha tan prolongada y constante en la motivación. Fue el Valencia el que birló la Liga de Djukic, y los chés se pasearon este año por Riazor (2-4). Aquella Liga se la llevó el Barcelona, y no el Madrid. Lo mismo que el rival en la Liga que ganaron los blanquiazules en la temporada 99-00, la única de su historia, eran los blaugranas. Mientras, el Madrid se limitó a perder la Supercopa del 95 y a entregar la Copa del Centenariazo con los brazos abiertos. Sin embargo, la rabia y la motivación surge cada vez que viene el Madrid. Ni siquiera el Celta, eterno rival, tiene unos números tan malos en Riazor como los blancos. Del amor al odio sólo hay un paso. El Depor ya lleva diecisiete años demostrándolo.



