Ni espíritu ni Juanito
Los romanos se llevaron 16 jamones del Donostiarra a Italia y una clasificación intachable. Ni hubo espíritu de Juanito ni el Madrid de Schuster demostró nada que hiciera pensar en la remontada. KO técnico. A pensar en la Liga...

No hay excusas. A primera hora de la mañana me crucé con un señor bien vestido y con pinta de haber visto en el viejo Chamartín, antes de los Palcos VIP y los inodoros ecológicos, las cinco Copas de Europa en blanco y negro. Transitaba por la calle Ramírez de Arellano, cerca de Arturo Soria. Se me acercó y me dijo con gesto preocupado: "Roncero, no te engañes. Este Madrid nuestro puede ganar la Liga, pero esta noche caerá porque será un milagro si logramos meter un solo gol a los romanos". Me quedé pensativo, imaginando que era un tipo con algún problema en casa que le obligaba a trasladar su frustración hacia un pesimismo existencial absurdo. Pero cuando llegué al santuario de La Castellana me acordé de él. Vi un Bernabéu frío, con ambiente liguero, sin alma, sin pasión. Los 4.000 del Roma gritaban entre un mar de silencio e indiferencia. Mi ejército estaba callado, gélido, como ese ártico que asume el cambio climático sin hacer nada por evitar su paulatina extinción. El speaker habló de "Somos un equipo" y la respuesta fue cientos de bocas engullendo bocatas de jamón y chorizo. No iba con ellos. Y salió el presunto equipo. Sin pulso, abúlico. Un tirito de Baptista al limbo, un amaguito de Robinho... Una partida de billar sin taco ni bandas. Y con 0-0 se fueron al descanso sin saber si Doni es blanco o negro. Me acordé del señor de Ramírez de Arellano. No era un madridista, era un profeta que el destino me envió para ahorrarme el disgusto. Me avisó, pero fui tan ciego como esos millones de madridistas que todavía soñamos con el espíritu de Juanito y el corazón de Pirri, Camacho (míster, condolencias por su padre), Benito y Santillana. Somos lo que somos. El mejor equipo de España, seguro, y uno de los que puede llegar a dieciseisavos de Champions sin esperar más...
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Schuster. Míster, sabes que te he defendido hasta en lo indefendible. Pero ya que estamos fuera de la Copa y de Europa, igual que con mi denostado Capello, sólo te pido una cosa. Desde ahora córtate en las ruedas de prensa, destila buen rollo y alimenta la buena imagen del club que te ha dado una oportunidad única. Seguiré creyendo en ti, pero si sigues con ese gesto de amargura eterna es imposible que tus jugadores salten al campo con alegría. Eres entrenador del Madrid. ¿Se te ocurre algo más grande en tu vida para recuperar la sonrisa?
Mi pueblo. Aunque la blanca sea una afición con silenciador en sus bocas, me duele esta derrota porque su fe ha sido destruida sin compasión. Gentes venidas desde Tánger, Serranillos (Ávila), Es Fortí (Mallorca) o Macael (Almería) no merecían tanto castigo. Sólo me queda un consuelo: la Liga. Porque es el gran objetivo y el Madrid la tiene a su alcance. Y debe ir a por ella con honor y orgullo. Si alguien baja la guardia no será digno de esta sagrada camiseta.



