Paz céltica entre paella, cervezasy críticas políticas
Estos escoceses no armaron lío

Letreros colocados estratégicamente en varios puntos de la ciudad daban noticia a los hinchas escoceses de que se había organizado un Celtic Point en el pabellón 7 de la Fira, en Montjuïc, a los pies del Palau Nacional. Era una incógnita cuántos supporters acudirían a la cita, si la iniciativa del ayuntamiento tendría éxito o haría el ridículo y si el comportamiento de los escoceses evitaría los incidentes que ocasionaron los seguidores del Glasgow Rangers hace unos meses.
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La respuesta céltica fue masiva. Kilos de paella, hasta agotar las 5.000 raciones previstas (a 12 euros), y hectólitros de cerveza (a cuatro euros el vasito) fueron consumidos con avidez por los varios miles de aficionados verdiblancos que desfilaron por el Celtic Point durante las muchas horas de sol que deparó la jornada. Sin líos de consideración, la hinchada céltica pasó por Barcelona en paz, más allá de alguna borrachera que para ellos forma parte del pan de cada día.
Como nunca llueve a gusto de todos, la iniciativa del ayuntamiento que encabeza el socialista Jordi Hereu fue criticada por los grupos municipales de CiU y PP. Los convergentes acusaron al alcalde de hacer "de touroperador de los hooligans escoceses" (sic) y los populares deploraron que desde el consistorio se "facilite el consumo de alcohol".



