Robinho, olé mi niño
Se acabó el gafe andaluz en el sábado más feliz para el líder en mucho tiempo. El combinado Calderón-Colombino vuelve a dejar al Madrid de Schuster a cinco puntos del Barça. La Liga vuelve a teñirse de blanco. Con Robinho es más fácil...

Volvió la luz. Pasó la nube negra. Ya estamos en marzo, sol mañanero y primavera amagando tardes de gloria. El frío invierno nos dejó un febrero maldito (y bisiesto) que casi se lleva por delante el trabajo de toda la temporada. Este sábado de multifútbol y radios echando humo prometía emociones felices. Agüero es mejor que Etoo, Raúl es inmortal (ya lleva 199 goles, el 200 ante el Espanyol el sábado), Forlán se merendó a Milito y, por encima de todo, el Madrid tiene a Robinho. El eclipse de la luna blanca vino forzado por esa mala tripa que se rompió para que el espectáculo y el líder se vistieran de luto. Pero Schuster, al que pido encarecidamente que recupere ese sentido del humor que está escondido bajo llave sin saber nadie el motivo, trazó un cambio magistral tras la expulsión de Quique Álvarez. Robinho al pasto y Cannavaro a descansar para el Roma. O Rei se hizo acreedor a este apelativo con veinte minutos para la hemeroteca. Primer balón que toca a la cazuela: 1-2. Y en el descuento hizo de espantapájaros con una vaselina prodigiosa. Bendigo la hora en la que Florentino se empeñó en traérselo del Santos. Ahí está el Balón de Oro de 2008. Crack.
Recreativo, sí. El equipo andaluz se merece todos mis respetos, porque tuvo al Madrid noqueado en la primera parte de la trama hasta que Raúl (jugadorazo y salvapantallas a la vez) se partió la cara, como siempre, habilitando un triunfo al que su equipo no se había hecho acreedor. Este año fue Sinama Pongolle el que hizo de Uche, mientras que Cáceres fue un cuchillo jamonero cada vez que subía al área de San Casillas a balón parado. El Recreativo hizo honor a su nombre hasta que las expulsiones (¡fea entrada de Quique a Robben!) y Robishow acabaron con las dudas. Las radios, desde el Calderón, daban más buenas nuevas. 4-2 y la parroquia de Manolete gritando a coro: "¡Camacho, Camacho!". Ése es mi Atleti...
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