¡Robinho, vuelve ya!
Uche, que ya fue una pesadilla el año pasado para los blancos, apuntilló al Madrid tras un gol anulado a Robben que pilló a los líderes de celebración infantil sin olerse la cornada que les esperaba. "Un gol de niños de cuatro años", que diría Guti...

Castigo cruel. Antes de nada, felicito de corazón al Getafe. Y a Laudrup. Equipo maduro, adulto y competitivo. En el partido del Coliséum mereció ganar y perdió. Ayer jugó sólo para empatar y ganó, aprovechando la única ocasión clara que tuvo tras un 'no-gol' de Robben que de tanto celebrarlo (yo me incluyo) nos impidió enterarnos de que estaba anulado por un fuera de juego posicional de Raúl. Lo era, vale. Pero ese gol en La Romareda o en el Camp Nou no lo anula ni el tato estando el Barça por medio. Tres derrotas consecutivas (Betis, Roma, Getafe) encienden las alarmas porque esto no ocurría desde el batacazo final del Madrid de Queiroz. Pero que no cunda el pánico. El líder sigue durmiendo en el Bernabéu, pero su particular dios le está poniendo a prueba para medir su fortaleza mental y su pedigrí de campeón. Me gusta el reto. El Madrid no podía ganar una Liga entre bostezos y sin épica. Los nueve puntos resultaron narcotizantes. Ahora asoma el toro azulgrana, pero la muleta no debe temblar. Se gana en Huelva, como en el mágico 2-3 del año pasado, y se elimina al Roma. Y todo volverá a la normalidad. Que sí, que sí.
Robinho, vuelve. Le echamos todos de menos. Su magia, su capacidad para romper a las defensas rivales, su facilidad reciente para hacer goles... Robinho sufrió ante el Valladolid una microrrotura de la fascia del músculo recto abdominal. No sé dónde demonios está el musculito, pero que deje volar a nuestro Harry Potter. Conocí ayer a un cardiólogo hispano-brasileño, José Manuel Velasco, tan blanco que renunció a un destino mejor con tal de trabajar en un hospital que tuviese el Bernabéu a media hora. Ese es el espíritu que debe tener el Madrid de Schuster para recuperar el paso. El Madrid depende de sí mismo y esa es su fuerza. Con el regreso de Robinho y de Pepe se alejará la borrasca...
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Forza Atleti. El viernes vi al presidente de la peña atlética de Ocaña y le alenté para que su equipo del alma devuelva el próximo sábado al Barça el sonrojante 0-6 de la última Liga. Se vino arriba. Demostró ser un atlético de verdad, que aspira a recuperar la grandeza de los años 70 y eso pasa por tumbar al Barça en el Calderón y luchar por meterse en la Champions. Manolete, compórtate como un hombre y cierra la herida que abriste con un alto precio: adiós a Kid Torres e Intertoto.
Tranqui, Ivanchuk. El ajedrecista ucranio me tiene ganado para la causa por su afán en competir en sus partidas con el chándal del Madrid. Si desde una tierra tan lejana tiene esa fe, sólo faltaría que la pierda la gente de aquí. El Madrid es el Madrid. Y sigue líder, ojito.



