'Gracias por todo, viejo'
En Valdebebas, más de 800 invitados se entregaron a Di Stéfano

El protagonista del Día D ('d' de Di Stéfano) llegó a la carpa montada en Valdebebas con tanta ilusión como cansancio acumulado. Empezaba la segunda parte de su homenaje mundial, al que se unió la aristocracia del fútbol, la cultura, el periodismo y la política. Sólo se echó en falta a dos ex presidentes que estaban en la lista de invitados: Lorenzo Sanz y Florentino Pérez.
El que sí compareció fue Ángel María Villar, que se llevó una gran alegría al encontrarse con otra leyenda viva: José Ángel Iribar, El Chopo. Di Stéfano repartió abrazos con sus antiguos rivales en la cancha: Arza, Pereda, Collar, Mendonça, Rivilla, Adelardo...
Tampoco se olvidó de los que fueron sus compañeros de viaje: "Siempre he sido un jugador de equipo y creo que es más importante que las individualidades. Este homenaje está dedicado a todos los que me ayudaron, porque el fútbol es un juego de equipo...". Gento, Manolín Bueno (el admirable suplente de La Galerna del Cantábrico), Marquitos, Zoco, Pachín, Santamaría, Amancio, Canario, Lesmes, Kopa, Ruiz o Del Sol asentían, por alusiones, orgullosos con el mensaje solidario del hombre que lideró al Madrid de las cinco Copas de Europa.
Unas conquistas que supieron reflejar a través de un vídeo muchos de ellos, personalidades del periodismo (entre ellos Alfredo Relaño y Enrique Ortego, autores de su biografía Gracias, vieja) y hasta se proyectó el testimonio sentido de Teodoro García, uno de los cien socios más antiguos del Real Madrid.
Solidario. De fondo, el tango del grupo Malevaje armonizaba el turno de palabra, en el que Jaime Lissavetzky y Alberto Ruiz Gallardón se rindieron al Maestro. Sus discursos empezaron tras la llegada de los caídos de Heliópolis, escoltados por un Schuster que no pudo disimular el enfado que arrastra desde el sábado.
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El secretario de Estado para el Deporte no economizó en elogios: "Sólo puedo definirlo con una palabra: genialidad". El alcalde de Madrid también se entregó al homenajeado, al que le resbaló durante la mañana alguna lágrima: "Usted es un argentino y español que ha paseado el nombre de Madrid por todo el mundo. Nos ha demostrado que el fútbol son valores, una escuela de la vida".
Después llegó el gran momento. Esta vez no se botaba un barco, sino que se descubría la estatua del escultor Pedro Montes que reproduce el maravilloso grito de Di Stéfano celebrando un gol al Vasas en la Copa de Europa, la segunda casa de Di Stéfano. Cayó la cortina, la obra quedó expuesta y todos unieron sus voces de pie: "Gracias, viejo".



