"Me fui del Madrid con pena, pero no era feliz"
Su mujer sirve un aperitivo y Cicinho anda de cuclillas por el suelo, jugando con Heitor; tiene una pelota, pero el niño, de un año, insiste en jugar sólo con la mano. "¡No parece hijo mío!". La playa está a cinco kilómetros, la ciudad a una hora en coche. Es la nueva vida del crack brasileño...

Ya lleva tiempo en el Roma. ¿Se ha habituado a su nueva vida?
Los jugadores del Roma me han recibido bien, increíblemente bien. Cuando tomé la decisión de irme del Madrid sabía que estaba haciendo lo correcto.
¿Qué motivó su decisión?
Yo no estaba feliz en el Madrid. Estaba triste porque cuando Schuster habló conmigo, al principio de la temporada, me dijo que yo no iba a jugar. Prefería a Sergio Ramos, y me costó encajarlo. Hablé con mi mujer, mi padre y mi madre Luego con Doni (portero) y los brasileños del Roma y fue ahí cuando tomé la decisión. Durante dos años fui feliz en el Madrid, luego se estropeó.
Schuster fue sincero
Me dijo: 'Si tú quieres jugar en otro club, adelante, habla con el presidente, aunque me gustaría que estuvieses con nosotros. Pero decides tú'. Fue sincero y buena persona. No puedo decir nada malo de él. Quería hacer dos equipos competitivos, pero yo no entraba en el primero.
Nunca se ha sentido titular.
Con Capello me ocurrió lo mismo. Jugué tres partidos buenos y después de un encuentro con el Espanyol en el que ningún jugador estuvo bien, fui yo al banquillo. Hoy, aquí en Roma, nadie sabe si va a jugar. Ni Panucci, ni Cassetti ni yo (los tres laterales derechos). ¡Y todos jugamos! No existen titulares ni suplentes.
¿Cómo es Spalletti?
Él pidió mi contratación y eso me ha dado fuerza. Su auxiliar fue a A Coruña para verme jugar y sé que al técnico le gusta mi manera de actuar. Es un entrenador divertido. Si estamos haciendo trabajo físico, él lo hace con nosotros, como uno más.
¿Siendo divertido Spalletti, mantiene la autoridad?
Todos bromeamos con él, siempre está tranquilo. De repente un día llega y dice: '¡Bah, yo no voy a entrenar, no me apetece!'. Y los jugadores empiezan: '¡Va bene, vete, vete nosotros sí entrenamos'!.
Nada que ver con Capello.
También es un gran entrenador, pero tiene una manera de ser muy diferente, y de trabajar. Es más duro Spalletti también, pero habla más.
¿Cómo es su sistema?
En Italia se trabaja mucho la defensa, todos los días, en cada entrenamiento. Cada día tengo que sacar como 30 balones de cabeza. Nuestro equipo, por otro lado, juega por el suelo. No hay pases largos. Tocamos, triangulamos, es un equipo diferente a lo que se estila en Italia. Creo que sólo nosotros y el Milán no jugamos a la italiana.
¿Cuáles son los hombres clave? ¿Quién lleva al equipo?
Lo principal de nuestro equipo es que todos los jugadores son importantes. Juan ha hecho tres goles, Mexes dos, De Rossi tres o cuatro, Pizarro tres Todos aportamos. No existe un Guti por el que pase todo el juego. Quizá por Pizarro. Pero también es importante la conexión de De Rossi con Totti: se entienden muy bien. Además, Mancini y Taddei son dos carrileros que llegan con muchísimo peligro.
¿Ejerce Totti en el vestuario como Raúl en el Madrid?
Es un jugador que ha nacido con la sangre del Roma en sus venas. Se le respeta, pero él siempre se entrena bien, siempre está contento, habla con nosotros... Totti es de esos futbolistas que llama a la responsabilidad. Cuando llegué habló conmigo, me ayudó. Y luego hay una cosa muy importante: en Italia nunca sale a la luz nada de lo que se habla en el vestuario. Eso acaba por desestabilizar a los equipos.
En la boca del vestuario del Bernabéu han puesto un cartel con un mensaje que arenga a los jugadores. ¿Qué hace el Roma antes de salir para motivarse?
Bueno, antes de saltar al campo hacemos una piña en torno a Totti. Cuando estamos abrazados él grita: '¡Ipi!'. Y todos respondemos: ¡Uha!... Lo hacemos varias veces. Y luego está Taddei, que es un tío un poco loco (en tono cariñoso). Cuando volvemos al vestuario de calentar entra dando tantos gritos de ánimo que Spalletti siempre se va. Cuando entra Taddei, Spalletti se marcha, sus oídos no aguantan, dice que está harto de él.
¿Qué más le ha sorprendido del vestuario?
Todos son amigos, todos hablan... Doni es de los más traviesos. Es uno de mis mejores amigos aquí, un gran apoyo.
¿Qué le está pareciendo el Madrid?
Prefiero no ver muchos partidos porque me acuerdo de todo lo que he pasado y La verdad es que sólo veo fútbol brasileño.
Está saturado
Veo pocos partidos de España o Inglaterra. El fútbol te exige mucho y procuro estar con la familia.
¿Cómo se vive en Roma?
Roma es una ciudad con muchos puntos turísticos y está llena de gente, demasiada gente. Madrid es más tranquila, aunque también haya turismo. Esto es un poco como Sao Paulo: tráfico, gente, bullicio
Robinho no jugará el día 19. ¿Un alivio?
Usted mismo me ha preguntado en varias entrevistas por él y yo siempre decía que en uno o dos años sería uno de los mejores del mundo, y se ha cumplido. Ha trabajado bien y tiene alegría. Los jugadores necesitan confianza, Robinho es el mejor ejemplo. Schuster está siendo inteligente manteniendo el mismo equipo en cada partido.
¿Qué es lo que más echa de menos del Madrid?
A la afición, sin dudarlo. Estoy muy agradecido a todos, como a los directivos.
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¿Cómo ve la eliminatoria?
El Madrid está jugando bien fuera de casa, pero en el Bernabéu el equipo no funciona y hace goles. Esto es una preocupación para nosotros. El Roma juega bien dentro y fuera de casa, puede que ahí esté nuestra oportunidad. Son dos equipos que hacen goles, por eso no hay favorito. Yo, lógicamente, daré todo lo que tengo para poder ganar si me dan la oportunidad.



