San Giovanni es la cuna de Totti, el gran 'capitano'
AS descubre el barrio donde nació y se forjó el ídolo del Roma

El tiempo ha ido borrando parte de las huellas que Totti, "el niño rubio y menudo al que siempre se veía acompañado de una pelota", dejó en el barrio de San Giovanni, al sur de Roma. Pero aún queda su legado. "La ilusión de tener éxito en la vida, para un núcleo obrero como éste, ha incrementado en los últimos años. Francesco ha sido un ejemplo", dice la maestra Morenni, la única profesora que permanece en el centro desde aquella época. Es un vetusto edificio de techos altos y ambiente gélido que fue construido bajo la dictadura de Mussolini. "Primero hacían el campo de fútbol, y en torno a él, todo lo demás", nos comenta Marcelo, el director. No queda ni una fotografía del astro porque los archivos se inundaron, nos cuentan, y la que fue su profesora, Ana María Felli, está jubilada.
Totti, "que a esa edad acostumbraba a dormir en la sala de estar para ver todos los partidos" (nos comenta una vecina), veía el campo de fútbol anexo al colegio desde su ventana... En esa parcela de tierra fue donde el ídolo romanista comenzó a dar sus primeras patadas a un balón, en la escuela de Fortitudo, por la que pasó fugazmente. Ahora, como en la película, todo el mundo quiere ser como Totti. Gianluca, Julio, Roberto y Franco calientan la pelota sobre la superficie de tierra. Al ver al reportero gráfico hacen un alto y quieren dar su opinión: "Antes de salir a los partidos, en el vestuario, gritamos: ¡Si Totti pudo, nosotros también!".
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Desde Totti (antes de él sólo llegó Ferrari) no ha habido otro jugador de Fortitudo que haya llegado a la Serie A. La escuela cuenta ahora con 12 equipos que van desde los cinco años a los veteranos, que están perdidos en una categoría menor. Giovanni Valente es el propietario de la entidad desde hace 10 años: "La mantenemos en funcionamiento por un motivo sentimental. El espíritu de Totti sigue guiando a este barrio".
Sigue presente. Nada más salir de Fortitudo, Macelo, un hombre de aspecto desaliñado de unos 60 años, nos para en seco. "¿Stampa? (Prensa) Mi hijo fue compañero de banquillo de Totti en Fortitudo. ¡Era un muchacho fantástico! Humilde, aunque algo travieso. ¿Quién lo iba a decir? Era muy pequeño para su edad, siempre llevaba la camiseta de Giannini, y mira dónde ha llegado. Parece que aún lo veo corretear por las aceras de esta calle...".



