Palma... toria
El Madrid de la Copa no tiene nada que ver con el de la Liga. A pesar de jugar con cinco titulares, el Mallorca de Trejo y Arango dio un baile bajo la lluvia a un rival frío y espeso que tuvo en las botas de Saviola un empate que no mereció.

¿Isla maldita?. Los madridistas tienen identificada a Tenerife, el paraíso en tu mano, como su histórica isla maldita. Pero Mallorca lleva varios años luchando por tomarle el relevo. No hace tanto, el Madrid de Del Bosque (con César de portero) se llevó un 4-0 sonrojante en la Copa del Rey. Después llegó un 2-1 en la Supercopa que supuso la primera muesca en el revólver sin balas de Queiroz, al sustituir a Beckham en su debut oficial por un Makelele que estaba declarado en rebeldía. Y hace dos años, se cumplen el mes que viene, Florentino no aguantó la indolencia de los Galácticos y dimitió tras otra derrota vergonzante (2-1) en una noche de lluvia y pipas en el banquillo. Y ayer llegué a pensar en un nuevo naufragio en las aguas del Mediterráneo, porque entre Trejo (que le hizo un traje a la zaga blanca hasta que cayó lesionado), Basinas y Arangol volvieron loco a Dudek, que evitó por dos veces el 3-1, pero en el gol de Arango nos recordó que sólo San Casillas escapa a la condición humana...
Mal presagio. La derrota, aunque es fácilmente superable en el Bernabéu talismán (1-0 y a jugarse los cuartos), se veía venir porque los entrantes de la indigesta cena aventuraban gastroenteritis segura. Viajar el mismo día del partido, ya sucedió en Alicante, suele encabritar al rival, que lo ve como un gesto de suficiencia. Además, Schuster se debía oler la tostada y nominó para salir de la casa a Drenthe y a Saviola, en ese Gran Hermano implacable que maneja con mano de hierro. Como no se fiaba sacó medio equipo titular (Pepe, Ramos, Robinho, Sneijder y Raúl), pero eso sólo sirvió para imponer respeto mientras que las gentes del Ono Estadi tomaban mando en plaza. El Mallorca jugó con hambre, el Madrid con el estómago lleno. Gago y Guti no encontraban ni el punto G ni el J. Menos mal que Dudek sacó un mano a mano a Víctor estilo Pato Fillol (rodilla en tierra) y rebañó a Trejo un balón que no era penalti... aunque lo parecía. Para evitar dudas, Salgado hizo uno clamoroso bajo una lluvia que nos hizo pensar que la Copa es de garrafón para el Madrid desde hace tres lustros (ni agua desde 1993, 2-0 al Zaragoza, Butragueño y Lasa).
Grande Pipita. Lo bueno de tener buen banquillo es que siempre hay un meritorio que se rebela para dejarle claro a Schuster que hay vida más allá del acorazado líder de la Liga. Higuaín, un jabato en la remontada del Clavo Ardiendo, taponó la primera hemorragia con un latigazo salido del corazón de la Pampa. Una volea como las de su compatriota Oscar Más, al que vi meterle dos a Carnevalli en mi primer partido en el Bernabéu (1973, 5-0 a Las Palmas). Pipita rindió homenaje a Pinino. Puede que todos nos acordemos de este chicharrazo en la final del 16 de abril...
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Manzano maestro. Tengo debilidad por el profesor. Si el hombre vistiese como Eriksson y sus gafas fueran de diseño como las de Capello estaría ya en un grande haciendo historia. Sabe mucho de fútbol. Y sabe contárselo a sus equipos. Buen Mallorca. Buen entrenador.
Remontada. Los peñistas madridistas de Baleares (Cala Ratjada, Sa Pobla, Es Fortí, Alcudia, Alaior, Porreres, Campos, Selva, Cala Murada...) se merecen un desagravio el próximo miércoles en Chamartín. Toca ganar o ganar. Esta Copa no se tira. Raúl nunca la ganó. Ni Guti, ni Iker... Va siendo hora de saldar esta deuda con la historia.



