"Quiero hacer historia en el Real Madrid"
Mientras anda, no para de señalar edificios, puentes y barrios y explicar el significado que tienen para él. Está en Oporto, digiriendo el partido ante el Barça por el que fue puntuado con cuatro 'ases' tras su soberbia actuación. Un reconocimiento que no le ha restado un ápice de humildad.


¿Cómo ha sido su aterrizaje en Oporto?
Casi no me podía creer la reacción de la gente al llegar aquí. Yo no era consciente de que había hecho un partido tan bueno nada más terminar de jugar, pero fue la gente la que me abrió los ojos. Llegué a Oporto a las ocho de la mañana del mismo día 24.
¿Y cómo ha pasado la Nochebuena? ¿Es usted muy religioso?
La he pasado muy tranquila, en compañía de mi novia y de su familia. Y sí, soy muy religioso, católico, aunque he de reconocer que antes, de pequeño, sí que iba a misa cada domingo con mi madre. Ahora lo llevo de una manera diferente, supongo que como todos...
¿Por qué le tiene tanto cariño a Oporto?
Aquí conocí a mi novia y ella aún está estudiando en esta universidad. Es una ciudad magnífica. Ya tengo casa en Madrid, y está en un sitio perfecto. Todo es increíble, me asomo a la ventana y tengo unas vistas perfectas, pero sigo echando de menos el mar. A mí me gusta la tranquilidad. Estuve viviendo en Oporto tres años y me fui a un barrio en la afueras, para salir a la calle y escuchar los pájaros, el silencio. Casi todos los jugadores de la plantilla, como Diego o Luis Fabiano, vivían en el centro, justo ahí (señala un bloque de pisos inmenso que está frente a la playa).
¿No fue consciente, de verdad, del partidazo que se marcó ante el Barcelona?
Se lo digo en serio. Cuando terminó el encuentro yo sabía que había cumplido con mi deber, que Ramos, Cannavaro, Heinze y yo habíamos estado muy seguros, como Diarra, pero cuando mi novia me recogió en el aeropuerto me miró y me dijo: "He comprado el periódico y te han puntuado con cuatro ases, lo máximo". Yo me pregunté, ¿por qué?
Porque su actuación fue soberbia. Sólo le faltó marcar... Le confieso que no sólo Tomás Guasch apostó a que usted conseguiría el primer gol del partido. Se pagaba a 51 a 1...
¡Y estuve a punto! Fue en un cabezazo nada más empezar el partido. Creo que el balón tocó en el hombro de Puyol, porque yo le imprimí toda la fuerza que pude con el cuello.
Cuénteme, ¿vio al Madrid sobrado?
Para nada. Todo lo contrario. El comienzo fue más igualado de lo que pudo parecer, nadie quería fallar, y la verdad es que cuando Baptista cazó el gol la cosa se estaba poniendo cada vez más complicada.
¿Le costó mucho frenar a Etoo?
Si le soy sincero sí. Es un jugador rapidísimo al que le gusta jugar luchando entre los centrales. Para mí siempre tendré el recuerdo de ese enfrentamiento.
¿Fue el que más le preocupó durante el partido?
Fueron Iniesta y Xavi, que tratan muy bien la pelota, aunque tampoco tuvieron muchos espacios para jugar. Ellos dos fueron los que mejor estuvieron.
Ahora, con la perspectiva del tiempo, ¿piensa que ha sido el mejor partido que ha jugado en su vida?
Puede que eso sea decir mucho. Es, seguro, el mejor que he jugado en el Real Madrid, pero también me dejó muy marcado el de San Mamés. Con el Oporto hice un partido muy bueno contra el Chelsea en la Liga de Campeones y tuve otro con la selección. Ese fue después de dos meses sin jugar.
¿Cómo trabajó Schuster el aspecto de la motivación?
Él nos dijo que teníamos que estar tranquilos porque llevábamos una ventaja buena, suficiente para ser campeones de invierno. Simplemente nos dijo que disfrutáramos del partido, que era la mejor manera de ganar, y que mantuviéramos la concentración.
¡Ni una falta cerca del área!
Era uno de los objetivos. Tras el gol todo fue más fácil. En la segunda parte encontramos más espacios porque ellos se vinieron arriba, y desaprovechamos dos o tres ocasiones claras de gol.
¿Usted también vio, como Raúl, que los futbolistas del Barcelona no estaban cómodos en el campo?
Fueron de más a menos, eso es verdad. Pero no me gusta hablar de un equipo del que no sé nada. Mire, yo no estoy dentro de ese vestuario, sino en el del Madrid. Y ahí si le puedo decir que remamos todos en el mismo sentido. Somos una piña donde defiende desde el primero hasta el último. No creo que yo fuera el mejor del partido. Fíjese en Van Nistelrooy, cómo jugó sin balón, creando espacios. O en Raúl, que no paró de correr los 90 minutos.
El secreto es la unión
Yo miro a Raúl y me digo, "¿cómo no voy a correr yo si este señor, que lo es todo en el fútbol y en el Madrid, se está dejando el alma?".
¿Qué les dijo Schuster y Calderón tras el partido?
Más que felicitarnos por el resultado nos felicitaron por el espíritu que habíamos demostrado. Eso nos ha motivado mucho.
¿Le llamó alguien más?
Bueno, Luis Villarejo, para felicitarme por lo bien que hablaban de mí en los periódicos. Creo que es justo el partido que me hacía falta para coger confianza. Sé que haber jugado así ante el Barcelona puede cambiarme la vida y pienso seguir trabajando con mucha humildad para hacer historia en el Madrid. Eso me encantaría. Sé que ha habido centrales muy buenos en el pasado, gente como Hierro, con calidad, y también otros que han venido últimamente y que no han podido triunfar.
Habla de Samuel, de Woodgate, e incluso del mismo Cannavaro.
Yo con Fabio me encuentro muy a gusto. Solía leer los periódicos, antes de venir, y no me podía creer que se estuviera diciendo de él que no daba la talla. Ha sido uno de mis jugadores preferidos en los últimos años.
Hay quien dice, también, que Cannavaro podría darle a usted la mitad de su sueldo
Fabio y yo hablamos mucho. Los dos hemos tenido la misma escuela. Él tiene una cultura característica de Italia y yo también tuve un entrenador italiano del que aprendí mucho: Del Neri. Le gustaba mucho trabajar con los centrales y he hablado mucho con Fabio de él.
¿Cómo se vivió la victoria en el vestuario?
No lo celebramos de una manera especial. Había música, sí, pero la ponemos siempre.
¿Y no les costará ponerse las pilas a la vuelta de las vacaciones con siete puntos de ventaja?
Todos sabemos que queda mucho y hay que seguir igual de concentrados. Hacer lo contrario sería tirar por la borda todo este gran esfuerzo.
¿Un deseo para el año que está a punto de empezar?
(Se lo piensa). Lo primero es que no tenga lesiones y que mi familia y la de mi novia estén bien. En lo futbolístico aspiramos a ganar los tres títulos y hay plantilla para hacerlo. Debemos ir paso a paso, pero hay que soñar para conseguirlo...
Noticias relacionadas
Y un deseo que tenga que ver con el futuro más lejano.
Me gustaría ser una referencia para los niños que ahora empiezan a jugar, hacer historia en el Real Madrid. Me acuerdo de cuando conocí a Santamaría en un reportaje para AS, en el Bernabéu, y he seguido mucho sus consejos. Ahora hablo todo lo que puedo en el campo con mis compañeros. Intento mandar, aprender... soy joven y aún puedo mejorar.



