Tetuán recibió como jefes de Estado a Cerezo y Collar
La Fundación abre la primera escuela rojiblanca en África
La ciudad marroquí de Tetuán recibió ayer a Enrique Cerezo y los delegados del Atlético como auténticos jefes de Estado. El presidente rojiblanco y el presidente de la Fundación, Enrique Collar, que jugó contra el Tetuán en el año 1951 (cuando el Atlético Tetuán competía en la Primera española), encabezaron la expedición y, al aterrizar en el aeropuerto, fueron recibidos por Wali Idriss Razmi, la máxima autoridad de la región, para darles la bienvenida de honor.
Al salir del aeropuerto comieron una d'atila y bebieron un tazón de leche, una tradición marroquí, y partieron hacia la Ciudad Deportiva de Mlalin al son de la gnawa (música local). La iniciativa de construir la primera escuela del Atlético en África se convirtió en realidad cuando Cerezo y Collar pusieron allí la primera piedra de la escuela de la Fundación.
Luego, Cerezo visitó Saniat Ramel, estadio del Atlético Tetuán y sede de sus oficinas, donde firmó el convenio entre ambos clubes. Collar, mientras, hacía memoria: "¡Cuánto ha cambiado esto! No me acuerdo del resultado (fue 4-1 para los locales) de aquel partido pero sí del ambientazo".
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La figura de Ben Barek, marroquí y mito rojiblanco, también fue protagonista. El Atlético le regalo una placa al Tetuán con la efigie de La Perla Negra y, después, la delegación visitó la Peña Atlética Ben Barek, donde Cerezo hizo un encendido elogio del astro marroquí.
Sin embargo, lo más espectacular del día ocurrió en el Teatro Español de Tetuán, donde cerca de dos mil personas aclamaron a la expedición rojiblanca, con los mismos cánticos del Calderón. Una escena que emocionó a los dirigentes, Cerezo lo expresó bien: "El sentimiento atlético traspasa fronteras". Y ayer se vio.




