Trofeo Bernabéu | Real Madrid - Partizán

"La Sexta fue la Copa que tuvo más mérito..."

"Fueron 19 y no sólo los 11 de la final los que jugaron aquel campeonato", aclaran a las primeras de cambio. Zoco, Amancio y Pachín son un exponente claro de aquel Madrid ye-yé, del que Santamaría también formó parte. Un equipo de "jóvenes españoles de la cantera...".

Marco Ruiz
Redactor Jefe Real Madrid
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
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Llegan a pelearse por defender la exactitud de los recuerdos que cada uno guarda como un tesoro, disputas verbales a veces contundentes que son producto de la familiaridad. Amancio, Pachín y Zoco son parte del núcleo duro de aquel Madrid bautizado como ye-yé donde otros legendarios como Santamaría daban sus últimos sabios pelotazos. Juntos ganaron la Copa de Europa, la Sexta, al Partizán, y todos coinciden: "Fue la Copa ganada con más mérito".

La explicación es fácil: "Eramos casi todos de la cantera y no estábamos valorados. Zoco vino con 21, Pachín con 20, De Felipe de la cantera, Sanchis caído del cielo, Pirri vino con 18, Serena, Pirri y Grosso de la cantera... Y Gento también vino con 17 años. ¡Todos!", comenta Amancio. "A mí, un técnico del Depor me dijo hasta que no valía para jugar al fútbol". Zoco le da la razón: "Un par de agallas tenía este equipo". Pachín: "¡No teníamos a Puskas, a nadie! Pero hablábamos todos el mismo idioma".

Zoco centra la atención en un detalle, las semifinales ante el Inter: "Mucho más importante que la final fue el duelo con el Inter. Ahí ganamos la Copa. De no ser nadie ante el Inter de Helenio Herrera". Pachín hace un inciso: "¡Helenio ya había reservado hotel en Bruselas antes de jugar!". Zoco continúa: "Pues de ser unos jovencillos madrileños, santanderinos vamos, un equipo casero, pasamos a ser un equipo impresionante. Tenga en cuenta que sólo Gento y Pachín sabían lo que era ganar la Copa".

Amancio hace memoria: "¿Os acordáis del ambiente de Milán? Era un día oscuro, brumoso, lloviendo a mares. Tuvieron que tapar el campo. ¡Yo no sé cómo se pudo jugar! En esa época funcionaba por las calles el tema de las bocinas, de ruido infernal. Era para acongojar a cualquiera. Luis Suárez, Peiró, Facchetti, Mazzola".

"¡Ahí fue donde este equipo demostró la casta que tenía!", asegura Zoco. "Bueno, de hecho fue Zacchetti el que nos empató en San Siro en el 78' y esos minutos restantes fueron los peores que he pasado en mi vida en un campo de fútbol". Pachín salta como un resorte: "¡Y los míos!".

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La final. Amancio pasa página y aparece la final: "Donde sí que lo pasamos realmente mal fue cuando Vasovic nos marcó en el 56' en Bruselas". Santamaría, que había jugado dos partidos -"hasta que el tobillo se hinchó y Pedro (De Felipe) me quitó el sitio"- lo vio todo desde el banquillo: "Con qué clase se desprendió el yugoslavo del balón. Pero los chicos se vaciaron, dieron más de lo que tenían... y vinieron los goles (contados en la columna de la derecha)". Pero Zoco no quiere quitar mérito al rival: "Estaban apañados más como conjunto que como individualidades. No tenía nombre pero estaban muy bien armados. Cuando nos marcaron nos desentendimos de las órdenes y fuimos arriba".

"El secreto estaba en la media", recuerda Amancio. Ojo a estos tres nombres: Pirri, Grosso y Velázquez. Luego, arriba Serena, Amancio y Gento. ¡Es que yo era el delantero centro! Que a mí me tildan de siete y yo no he jugado nunca en la banda, o al menos no la corría, jugaba en diagonal, como Messi". Zoco le interrumpe: "Y así metiste el gol en Bruselas". Amancio: "Donde quiero ir a parar es que los tres del centro del campo te hacía ocho goles cada año". Pachín apostilla: "Ojo, que en el partido contra el Inter, Velázquez se sacrificó de lateral derecho marcando a Corso". Sí, ese era el secreto ye-yé, que era un equipo.

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