Raúl pasa en el hielo más tiempo que nadie
Raúl está que se sale y se muestra tan fresco como cuando tenía 20 años. ¿La clave de su frescura? AS ha sabido que una de las técnicas utilizadas por Di Salvo, el baño en una piscina con agua helada, es uno de los métodos que tiene al capitán en perfecto estado de revista...

Raúl vive una segunda juventud, de la que se está aprovechando el Madrid con sus goles (10: 8 en Liga y 2 en Champions) y la afición, orgullosa de ver a su ídolo local mostrándose como en sus mejores tiempos adolescentes. Pero al capitán nadie le ha regalado nada. Se ha empeñado en cuidar al máximo su salud para prolongar su carrera deportiva y ahora está recogiendo los frutos a ese sacrificio. Según pudo saber AS, una de las técnicas de recuperación utilizadas por Valter di Salvo, director del Madrid TEC de Valdebebas, es la que está permitiendo al 7 jugar sin descanso (ha disputado los 14 partidos de Liga, los 5 de la Champions y los dos de la Supercopa) sin sufrir un solo percance físico reseñable.
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Esta técnica consiste en meter a los hombres de Schuster en la piscina circular que hay en las instalaciones de Valdebebas, pero rellena de cubitos de hielo que dejan el agua a una temperatura entre cinco y diez grados. Es una técnica ya conocida, la crioterapia, que ayuda a prevenir las microrroturas musculares y favorece la cicatrización de los pequeños desgarros y heridas que suelen ser habituales tras los partidos. Es un regenerador circulatorio que sirve de antiinflamatorio, y eso es clave para valorar la buena salud de la plantilla del líder (ayer se vació la enfermería tras volver Heinze a ejercitarse de corto).
Raúl es de los alumnos más aplicados a la hora de soportar el dolor que supone permanecer cinco o seis minutos en una piscina de agua helada. Es habitual que los brasileños (sobre todo Robinho) bromeen con gritos desesperados cuando el profesor Di Salvo les obliga a pasar por la fría piedra. Pero Raúl, sabedor de que su recuperación tras los partidos es definitiva para recuperar la forma al cien por el cien para el siguiente compromiso, se tira entre cinco o diez minutos más que el resto de compañeros. Se frota los músculos para amilanar el dolor y se aguanta en silencio para admiración de compañeros y cuerpo técnico. Los canteranos pasan por allí y comentan: "¡Qué bestia! Y sin quejarse. Por eso está donde está...".



