Benítez barajaría su marcha si los dueños no le traen refuerzos

Crisis en el Liverpool. Como los clubes ingleses suelen ser tan cerrados, la casi única manera de confirmar cómo van las cosas es en la rueda de prensa semanal del entrenador. Y la de ayer de Rafa Benítez fue de las raras. A la mayoría de preguntas, el mánager del Liverpool contestó con un escueto "prefiero concentrarme en entrenar a mi equipo". No una, sino diez veces. No era normal que Benítez, que tiene una relación afable aunque distante con la prensa inglesa, saliera con esas. Como tampoco lo fue que cuando se le preguntó si se haría cargo de la selección inglesa cambiase su discurso por un "nunca se sabe lo que puede pasar, quizá".
Hace solamente una semana, Benítez hablaba de emular a Sir Alex Ferguson, que se ha pasado 21 años en Old Trafford. ¿Qué ha ocurrido para que las cosas cambiaran tan dramáticamente? Benítez está molesto y no quiso ocultarlo. La prensa inglesa ha recogido el testigo e interpretan sus palabras como un "o me respaldáis o me voy" dirigido a los dueños americanos que se comunican poco con el manager español en una época crucial para apuntalar el equipo aprovechando el mercado invernal. Posiblemente se trate de una manera de hacer ver a los nuevos dueños que el Liverpool no es una empresa cualquiera y que un mánager no es sólo el entrenador al equipo.
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Una cuestión de responsabilidades
Rafa Benítez, que acaba de recibir una oferta del Bayern Múnich, es el manager del Liverpool, pero Tom Hicks y George Gillett, los dueños del club, entienden que su labor acaba en el campo de entrenamiento. Su ignorancia respecto al fútbol (no sabían lo que era la Champions) empieza a crear divisiones.



