Clasificación Eurocopa 2008 | La contracrónica

¡¡¡España, España!!!

El mítico Ferrándiz apareció por el palco de honor con su corbata con los colores de España, síntoma premonitorio de noche mágica en el Bernabéu. Ya somos europeos. Ya estamos en Austria y Suiza. ¡Felicidades, jugones!

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Espíritu de 1964. Me gusta que España juegue en el Bernabéu. Es señal de grandeza. Escenario mítico (aquí Marcelino firmó la Eurocopa hace 43 años con un gol a Yashin que aún se recuerda) que arropa el crecimiento de una Selección con pasado imperfecto, presente mejorable y futuro excitante. Somos diferentes en el concepto del juego y hemos modificado la legendaria Furia Española por el Microsoft futbolístico. Hemos logrado que esos locos bajitos, que diría Serrat, jueguen por el pasto con el sentido del divertimento que siempre se le supone a un chaval con talento y orgullo por defender ese nuevo escudo que me mola mazo porque ocupa el tamaño del corazón que debe alimentar la presencia de los nuestros en esa Eurocopa de Austria y Suiza, en la que, por fin, vamos a dar el campanazo. Pero con una novedad en la lista de 23 elegidos: Raúl. Lo he soñado, no es sólo el reflejo de mi deseo íntimo. Schuster me vaticinó que Raúl no jugaría estos partidos pero que Luis le llevaría a la gran cita en junio de 2008. Ojalá. Sería el no va más. El alma del gran capitán sigue presente en el corazón de toda la afición de este país, que le sigue viendo como el Cid después de muerto.

El pueblo vibra. Tuve la oportunidad de presenciar el convincente triunfo de los 'Aragoneses Boys' en Segorbe, un coqueto pueblo de Castellón que anoche tenía ojos de cariño no sólo para sus ídolos sentimentales (Casillas y Sergio Ramos), sino para su héroe local: Capdevila. El internacional más ilustre del emergente Villarreal arrancó el aplauso sentido de casi 400 peñistas, que se pusieron la camiseta de La Roja por encima de esa blanca madridista que defienden cada día con tanto orgullo. El gol del 3 del Submarino Amarillo y la asistencia a Iniesta (que ha nacido para jugar cada semana en este Estadio de Elite) elevaron a los altares a este carrilero combativo y ganador. ¡Un Camachito del siglo XXI!.

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Gigante Ramos. Pero cuando el pueblo de Segorbe alcanzó el éxtasis fue cuando Tarzán Ramos puso su rúbrica al 3-0, gol de la reivindicación de una nación que vuelve a vibrar con el equipo de todos. Ese remate pegado al palo lo hubiera firmado su amigo Raúl. Un gol de ratonero, de pillo en las callejuelas de Camas, el pueblo que vio nacer a esta fuerza de la naturaleza a la que nadie podrá parar hasta que gane tres Champions con el Madrid y una Eurocopa y un Mundial con su España del alma. Ramos, eres el espejo de millones de compatriotas que ven en ti lo que uno hubiera querido ser si el genio de la lámpara nos hubiese dejado elegir

El Himno. Ya me imagino, en junio de 2008, las calles de Suiza y Austria invadidas con nuestras banderas bañadas en oro y rojo pasión. ¡Qué gozada! Hemos modificado el mensaje para bien y hemos cambiado las palas y la carretilla por la regla y el cartabón. Nos gustamos. Hacemos del tiqui-taca una bandera y logramos que los niños entiendan que llevar pintada la rojigualda en sus caritas es lo más bonito que les puede pasar en sus tiernas existencias. Bueno, queda algo mejor. La letra del himno. Me ofrezco voluntario a mi amigo Alejandro Blanco para dejar mi humilde estrofa en la bandeja de sugerencias: "Adelante España, conquistemos la Eurocopa con gran ardor y seamos una ola de coraje y corazón.... Tiembla Europa, que aquí llega el Imperio que nos recuerda que aquí nunca se puso el sol".

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