Primera | Valladolid

El Valladolid se aficiona a marcar golazos

La afición blanquivioleta no puede quejarse. Disfruta de un equipo que lucha y que no para de darle alegrías. Tras un año impresionante que culminó con el ascenso, ahora, ya entre los grandes, se está empezando a caracterizar por hacer goles de una bellísima factura.

J.I.Tornadijo
Actualizado a

Quizá el mejor gol visto nunca en Zorrilla

Era el gran partido de la jornada. Ese que toda España estaba viendo el domingo por la noche a través de Canal Plus. En el minuto 70 de partido se iba a producir un clamor espectacular. Pedro López, un modesto, estaba a punto de firmar el gol de su vida. Desde 40 metros decidió disparar sobre la portería de Casillas buscando la escuadra. Salió un obús, imparable para el internacional del Real Madrid, que se coló como una exhalación por la escuadra derecha del guardameta blanco. Zorrilla enloqueció por momentos ante lo que estaba siendo una exhibición de fútbol por parte del Real Valladolid. Al final, Saviola empató el partido cuando ya se gestaba la derrota de los madrileños. El resultado fue absolutamente injusto para los vallisoletanos, pero el público salió muy contento de Zorrilla. Primero por el espectáculo visto, porque el Valladolid jugó un partidazo y porque acababan de ver en directo uno de los goles que pasará a la historia del club pucelano por su extraordinaria belleza.

Ogbeche demostró su gran potencia

El nigeriano disponía de su primera gran oportunidad y no la desaprovechó. Corría el minuto 6 de partido cuando Ogbeche controló el balón y sin pensárselo dos veces lanzó durísimo contra el marco de Moyá que nada pudo hacer. Fue un gol eléctrico. De auténtico rematador y de mucha potencia. Adelantó al Valladolid en un partido que nunca debió dejar escapar pero que acabó remontando el Mallorca de manera sorprendente en la segunda parte. Ogbeche también colaboró en el segundo gol de Víctor.

Sesma la clava en la escuadra de Ricardo

Llevaba Sesma rondando toda la tarde la portería de Ricardo. El canario estaba inspirado. En una de esas tardes en las que no hay forma de pararlo. Nada más comenzar la segunda parte, Llorente asiste a la perfección hacia su lado izquierdo. Allí aparece Jonathan Sesma para penetrar en el área del Osasuna y sorprender a todos con un zurdazo impecable que se coló por la escuadra opuesta que defendía Ricardo. El Valladolid estaba bordando el fútbol pero se asustó al final y dejó que los navarros se llevaran un empate que nunca merecieron tras el gran partido pucelano.

Sisi recorta y remata en un visto y no visto

La jugada fue eléctrica. Mediada la segunda parte, Llorente se marcha por la banda derecha y cuelga el balón hacia el lado contrario. Allí, en el área del Deportivo, controla y recorta Sisi a la vez y de certero disparo bate al guardameta gallego. En ese momento el Valladolid se colocaba por delante en el marcador. Lamentablemente para los de Mendilibar, un balón de rechace acabaría sorprendiendo a Butelle. Pero ahí quedó el gol del pequeño extremo albaceteño para el deleite de los aficionados. Sisi no se caracteriza por hacer muchos goles, pero ese día dejó su sello.

Sesma inventa el remate imposible

El Levante era un frontón, sólo dispuesto a defenderse. El Valladolid buscaba desesperadamente el gol de la victoria y este no acababa de llegar. En el minuto 63 Vivar Dorado cuelga un balón sobre el área que pelea Llorente. La pelota cae suelta para Sesma que está de espaldas a la portería y con un defensa encima. El canario deja botar el balón sin tocarlo, sin controlarlo y cuando empieza a caer lo empala con la pierna izquierda de manera inverosímil. El disparo sorprende a Storari que no podía ver por donde salía el balón. El golazo valió tres puntos.

Víctor comenzó su recital en La Romareda

El pequeño delantero del Valladolid llevaba muy pocos minutos en el campo y ya había avisado con un tiro al palo. A continuación, Llorente, siempre Llorente, controla y levanta la pelota por encima de la defensa habilitando a Víctor de manera espectacular. El madrileño de perfecta volea, suave y por encima del portero lograba el tanto del empate. César no pudo hacer nada. Después llegaría la gran remontada de un Valladolid que tras comenzar flojo realizó uno de sus mejores partidos. La victoria fue justa aunque hasta que pitó el arbitro no respiraron los vallisoletanos.

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Una maravilla de gol digna de Zidane o de Maradona

La Romareda enmudeció. La jugada de Álvaro Rubio, poco antes del descanso, volteaba completamente el partido y de la manera más brillante posible. El riojano se encontró con el balón en la frontal del área. Se fue de dos hombres en un palmo de terreno, después de Ayala y batió a Cesar. Sublime gol.

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