Sesma rompió el catenaccio
El golazo del canario hizo justicia. El Levante demostró por qué es el colista. Sisi y Ogbeche perdonaron el segundo. Vivar Dorado fue el mejor.

Del partido de ayer en Zorrilla se pueden extraer dos conclusiones claras y en las que, espero, todos estaremos de acuerdo: la primera, que el Levante es el peor equipo que circula a día de hoy por Primera Divisi el peor y el más desagradable de ver jugar por parte de los espectadores. Y la segunda, que el Valladolid está empezando a saber manejar mejor las situaciones de esta categoría, a sacar adelante los partidos en los que es mejor que su rival y, sobre todo, a ganar. Dos victorias seguidas. Cuatro partidos sin perder. Ocho puntos logrados de 12 posibles. Son números de permanencia y de seguir mejorando posiciones en la tabla clasificatoria.
Pero a pesar de que De Biasi quiso que el balón fuera únicamente del Valladolid, a los de Mendilíbar, tal y como estaba previsto, les iba a costar desembarazarse del peor conjunto de esta Liga. Los locales aplicaron las mismas armas que tenían que utilizar el pasado año cuando los rivales le esperaban con descaro metidos en su propio campo, es decir, la paciencia y el orden hasta que llegara la oportunidad de ganar. Y terminó por llegar.
Golazo.
Fueron dos las ocasiones más claras que tuvieron los pucelanos mientras el Levante aguantaba el empate. Una de Rafa y la de Sesma. El central perdonó al rival cuando en el minuto 16 de la primera parte remató de cabeza alto, estando a medio metro de la portería y con todo a su favor. El extremo canario no iba a fallar. Se encontró en el área un balón suelto que no intentó controlar. Estando de espaldas a la portería, se inventó un zurdazo imparable que Storari no pudo parar, entre otras cosas porque el remate de Sesma salió del lugar que el italiano no podía ver. Ése fue su mérito, fabricar un disparo que dejó al estadio boquiabierto y el partido finiquitado.
Fue el gol de la justicia. El Valladolid quiso ganar y lo logró. El Levante quiso no recibir goles y simplemente empatar y perdió. Hubiera sido demasiado doloroso que un planteamiento tan miserable llegara a tener premio. De Biasi no parece confiar demasiado en su plantilla tras la declaración de intenciones que hizo ayer en Zorrilla. Mientras, el Valladolid supo mover el balón, madurar al rival con acierto. Los artífices: Vivar Dorado y Álvaro Rubio, que distribuyeron el juego de su equipo acertadamente. Especialmente destacable el buen momento que atraviesa el madrileño, que todo lo que intentó lo hizo bien, dando mucha estabilidad al fútbol de un Valladolid que estaba obligado a demostrar que sabía jugar mejor que su rival, ya que el balón caía en sus botas con exagerada facilidad.
En Zaragoza fue Víctor el que revolucionó el encuentro. Ayer le tocó el turno a Sisi, que llegaba desde el banquillo. Su salida al campo permitió más llegada por la banda derecha y en sólo cinco minutos ayudó para que llegara el gol del triunfo. Tanto él como Ogbeche tuvieron la oportunidad de aumentar la cuenta en los últimos minutos, pero Storari salvo brillantemente en ambas ocasiones.
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Poco trabajo.
En cambio, el que no tuvo que trabajar en todo el partido fue Alberto. Un tímido cabezazo de Riganò en el minuto dos y ahí se acabó el repertorio ofensivo de los levantinos. El goleador italiano estuvo aislado y desasistido, y acabó casi desesperado y aburrido. Savio, venido a menos, prácticamente no apareció y hombres como Riga o Javi Fuego, apenas tocaron el balón. Con todo eso, era muy dificil que el Levante aspirara a nada. Pese a todo, con la salida de Geijo y el gol de Sesma se podía esperar algún intento por empatar. Ni así. La inoperancia de los granotas fue tal que ni siquiera se vivieron en las gradas de Zorrilla los sustos y las miradas al reloj tan habituales cuando los blanquivioletas van ganando. No era necesario, porque el colista acrecentó más una situación de la que le va a costar salir y más tras los resultados de ayer que dejan a los de De Biasi a ocho puntos del penúltimo clasificado. El Valladolid, mientras, sigue escalando y las sensaciones que da su juego van siendo cada vez mejores.




