Raikkonen, 0; Alonso, 0
Los entusiastas hinchas españoles del Erasmus acabaron afónicos y aburridos en un partido sin chicha ni limoná en Helsinki. Hasta Raúl prefirió ayer irse al tenis a ver a su amigo Rafa Nadal antes que tragarse un amistoso infumable

¡Me duermo!. 'Tostón-match' en Helsinki. No procede detenerse mucho en este bodrio a la finlandesa, cuya mejor connotación fue el horario (19:30), más propio del Play House Disney que de un partido internacional. De hecho, por fin mi pequeño Marcos pudo seguir a la Selección a una hora decente pero, visto lo visto, cayó roto de sueño cuando todavía quedaban 35 minutos para el final. Normal. Los niños y los borrachos son los únicos que nunca mienten y el Finlandia-España fue un 'chau-chau' que sólo se calentó con las internadas de Riera y Joaquín, un tipo con salero y requiebros toreros que se ha empeñado en lograr que La Roja deje de ser un despelote y un caos
Clasificados. Pero veamos la botella medio llena. Este 17 de octubre sirvió para consumar prácticamente nuestra clasificación para esa Eurocopa neutral (Suiza) y elitista (Austria). Los suecos no se hicieron el ídem con los norirlandeses y cumplieron con su empatito. O sea, que el Bernabéu vivirá una fiesta dentro justo de un mes (17-N) porque derrotando a los nórdicos podremos saludar al tendido para celebrar una presencia más en una fase final, conquista a la que no renunciamos desde 1992. Aragonés no tendrá queja, porque la afición dará ese día una lección y antepondrá su pasión por la Selección antes que convertir Chamartín en un homenaje espontáneo hacia el Capitán España, Raúl, el hombre de los 44 goles y los 102 entorchados con La Roja. La Federación ha hecho un ridículo memorable, porque el pueblo recordará a Villar que Raúl no necesitará un homenaje hasta 2010 o 2011, los años que él vislumbra para su retirada a lo grande.
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Capitanes culés. Todo el mundo se merece un respeto, pero Luis se lo perdió al partido con una alineación plagada de reservas, en la que sólo repetían escaparate Ramos, Iniesta y Albelda. Los chicos captaron el mensaje y jugaron al tran-tran, tocando y tocando, pero sin asumir el menor riesgo. Digamos que el Sabio de Hortaleza (a mí no me miren, el apodo no es mío) optó por dosificar a España para regocijo de algunos presidentes poco dados a mostrar su fervor patrio con el equipo nacional. Y eso que Laporta tendrá que callar ahora, porque Puyol y Xavi fueron los dos capitanes durante el partido. Un orgullo que él debería compartir sin dobleces. Por cierto, Luis no olvidará que cuando él se compraba discos de joven (los redondos y negros de toda la vida) en la cara A se incluía el single estrella, y en la cara B los temas de relleno. Pues eso, míster. Entienda mi frustración
Papá Noel. De Finlandia sabíamos que nos dio un revolcón en el año que pisamos la Luna (aunque yo me lo creo a medias, ¿por qué no hemos vuelto nunca?) y que tenían a Litmanen como jugador histórico por excelencia, aunque en el Barça de Gaspart no se comiese una rosca. A sus 37 años fue baja por lesión, lo que demuestra que estos chicos de la tierra de los renos y los sueños infantiles sólo están preparados para empatar a cero (llevan cinco seguidos). Su portero, Niemi (Campbell) se siente más seguro que Ferguson en el banquillo del Manchester... A esta Finlandia le pasa como a Raikkonen, que lleva años amagando, pero que jamás tendrá el valor y el talento para subir a lo más alto del podio. Este domingo, Alonso se pasará por la piedra a todos, Hamilton incluido. Sueño con escuchar el himno en Interlagos.



