Raúl+Ruud=113
La indolencia evitó que el Madrid apuntalase el liderato en su grupo al permitir que el Lazio, rival con menos empaque y talento, le sacase un empate absurdo. Al menos, la vuelta de Ruud fue la vuelta del gol. Hizo doblete y ya van 56...

Eurogoles. Esa es la profesión que ejerce como nadie esa Doble R que hace el amor con el gol cada vez que escucha el imponente himno de la Champions. Raúl, 57 goles, Ruud, 56. Botín inigualable: 113. Son como la legendaria doble R de la Ciudad Eterna: Rómulo y Remo. Amamantando la leyenda de ese rey de Europa al que sólo cabe achacarle su falta de instinto depredador para dar el descabello al morlaco cuando ya babea y escupe sangre. El Lazio estaba contra las tablas, trasteando sin rumbo su vetusta cabeza, con ese portero de geriátrico (Ballotta me saca un año, ¡histórico!) y una colección de tipos que parecían sacados de un partido de casados y casados. He escrito bien. Los solteros se hubieran avergonzado de compartir cartel con semejante cuadrilla de futbolistas con el DNI caducado y las canas en plena barra libre. Me duele que el tercer crack de la Triple R (Ramos) no pudiera contagiar su ardor entusiasta a muchos de sus compañeros, empeñados en dejar crecer a un rival de corte menor que anoche celebró el empatito en el Olímpico como si hubiese comprado su billete para la final de Moscú. La indolencia tras el 1-2 me subleva. Medio Madrid homenajeó a la inolvidable película de William Wyler, Vacaciones en Roma. Pero yo añadiría que Roma nunca paga a sus traidores...
Pandev.com. Lo del bigoleador lazial me recuerda a una anécdota que me contaron hace unos días. En un Valladolid-Madrid del año 2004, los pucelanos vencían al descanso por 2-0 y nadie daba un duro por el equipo de Queiroz. En los vestuarios el brasileño Julio César se cruzó con Ronaldo, apostador vocacional, y R9 se jugó 6.000 euros con su compatriota a que metía dos goles. Y así fue. 2-3 y Ronie elevado a los altares de la Galaxia. Anoche parecía que entre Heinze, ex vallisoletano, y Cannavaro, ex legionario del calcio, querían aumentar el crédito de ese macedonio que pareció un demonio: Pandev. Ni se cruzaron apuestas. No hizo falta. El muchacho cazó dos regalos que debió celebrar Cassano en su casa de Roma comiendo una docena de bollos con cabello de ángel. El segundo gol fue el más sangrante porque llegó tras una pérdida inexplicable de Guti después de un pase calamitoso de Fabio. El Balón de Oro 2006 inició la temporada con firmeza, pero ha rescatado sus temidos fantasmas del último curso...
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Ojo al Lazio. Conste que pese a su superioridad manifiesta, el Lazio merece un respeto. De hecho, lleva siete puntos en la Lega italiana... ¡tantos como el Milán de Kaká! Y en la tribuna de prensa estaba Capello de testigo de cargo. Por cierto, sombrerazo para John Carlin, que ayer escribía en AS que la diferencia entre Schuster y Capello es que el alemán está dolido por la forma en la que el Madrid ganó en Getafe mientras que el italiano lo habría celebrado con una copa de grappa al grito de "¡Lo importante es ganar!". Bernardo, no varíes tu guión. Apuesta por un once y ya verás como pronto vuelve el fútbol festivo de El Madrigal...
La Saeta vuela. Ya sé que no es el Halcón Milenario de Luke Skywalker y Han Solo en La Guerra de las Galaxias. Pero el MD-83 que llevará al Madrid a la final de Moscú (21 de mayo) destila un sabor rancio que me gusta. La otra Saeta, el barquito humilde y modesto que tenía Santiago Bernabéu en Santa Pola, acompañó aquellos maravillosos años. Pues ahora igual. Un avión sin alardes y alejado de exhibicionismos. Mejor así.



