Primera | Valladolid 1 - Murcia 4

Suicidio primero, goleada después

Cifu destrozó el partido con su expulsión. Butelle también vio la roja. El gol de Llorente hizo sufrir al Murcia. Los de Alcaraz supieron rematar a su rival

<b>DEMASIADA AGUA EN ZORRILLA.</b> Los jugadores del Valladolid y del Murcia tuvieron que jugar en un césped repleto de charcos y bajo una intensa lluvia.
J.I.Tornadijo
Actualizado a

Pocas veces una acción tan puntual, como fue ayer la expulsión del lateral del Valladolid Cifu, puede variar de modo tan drástico el rumbo de un partido. El jugador pucelano, nervioso y precipitado, cometió dos acciones en las que obligó al colegiado Ayza Gámez a ponerlo en la calle. Primero, cazando descaradamente a Goitom; primera amarilla. Después, con un agarrón por detrás a un contrario. Conclusión: Cifu a la calle y todo el orden visto hasta ese momento por parte de los dos equipos, en un partido que estaba muy equilibrado, se fue al traste y comenzó un auténtico suicidio vallisoletano que el Murcia decidió no desaprovechar.

Se empezaron a producir llegadas permanentes hacia la portería de Butelle. Goitom, Jofre y Alonso superaron con facilidad a la desorganizada defensa del Valladolid, que esperaba la entrada en el campo de Baraja, pero el canterano tenía que calentar y Mendilíbar colocó a Alvaro Rubio momentáneamente de central con García Calvo de lateral derecho. Un error de Rubio dejó solo en el área a Iván Alonso y éste sirvió en bandeja el gol a De Lucas. El Murcia empezaba a rentabilizar la locura de Cifuentes.

Se llevaba media hora y los de Alcaraz estaban embalados en busca del segundo. Mientras, Alexis arrastraba a la defensa local al precipicio con sus despistes. Richi decidió asomarse al partido y se plantó ante Butelle, que le derribó fuera del área. Ayza Gámez volvió a acertar y expulsó al meta francés, que al menos evitó el 0-2 a su equipo. Mendilíbar quitó a Sisi, como antes había quitado a Sesma, para que Alberto saliera a parar y bien, evitando antes del descanso el segundo del sueco Goitom.

Al Valladolid no le quedaba otra que organizarse y ponerse a rezar. En el vestuario debió de hacer las dos cosas, porque de salida los locales empataron el partido con un gran cabezazo de Llorente a las primeras de cambio y durante treinta minutos hicieron sufrir al Murcia. Y mientras Víctor, Borja, García Calvo y seis más buscaban la gesta, del banquillo pimentonero salió Baiano para conseguir el uno a dos a cuarto de hora del final. Alcaraz por fin respiraba ante las dudas que se le habían presentado tras el gol local con el que nadie contaba. La cosa estaba antes para goleada y por momentos el público de Zorrilla soñó con el milagro bajo la lluvia, intensísima toda la tarde. Ese tanto del brasileño devolvía la tranquilidad a los visitantes, que se encontraban ya enfrente con nueve heroicos blanquivioletas que estaban ya físicamente reventados. Ese gol fue la puntilla y a partir de ahí, coser y cantar para el Murcia, que en todo momento demostró seriedad y calidad en los últimos metros, independientemente de los errores locales, los cuales le ayudaron bastante.

Polémica. Con el partido resuelto, al Murcia le llegaba el momento de vengar el 1-4 que los blanquivioletas le endosaron el día que estrenaban la Nueva Condomina el pasado año. Primero, en el minuto 81, con un polémico gol de Iván Alonso. El uruguayo lanzó desde la frontal una falta directa, consiguiendo batir a Alberto. Sin embargo, la velocidad del disparo y el hecho de que la pelota se saliera de la portería por un hueco que había en la red hizo que el arbitro no diera gol. La reclamación de los jugadores del Murcia y la certificación de que la red estaba rota hicieron a Ayza Gámez rectificar y conceder el gol. Es verdad que un árbitro debe de pitar lo que ve, pero no es menos cierto que con esa rectificación el colegiado hace justicia, porque la televisión demuestra que la pelota se coló entre los tres palos.

En cualquier caso, el público la tomó con el arbitro como si hubiera sido el culpable de la derrota de su equipo. Nada más lejos de la realidad, ya que en las jugadas clave del partido el colegiado valenciano acertó en todo, independientemente de lo difícil que era arbitrar un encuentro con continuas faltas y con un césped que facilitaba las entradas a destiempo. El remate final lo puso Abel con un gran gol de vaselina ante la impotencia del guardameta Alberto.

Noticias relacionadas

El detalle: un cambio inoportuno

No venía a cuento. En el minuto 90 y con el 1-4 en el marcador, Lucas Alcaraz sorprendió a todos y solicitó un cambio. Ochoa entró al campo por Arzo. Central por central. Algo sin sentido y evitable. Después, en rueda de prensa, el andaluz lo explicó argumentando que el Valladolid había realizado la misma acción en Murcia hace un año. A veces es bueno olvidar.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados