Naufragio total en defensa
El Valladolid se fue al descanso con 0-2. El Mallorca fue otro en la segunda mitad y arrasó a los de Mendilíbar. Cifu, Alexis, Rafa y Marcos, de pena

No es habitual en el mundo del fútbol que un equipo logre dar un vuelco a un partido tan grande como el que ayer el Mallorca consiguió ante el Valladolid. Tras una primera parte de dominio blanquivioleta, el equipo dirigido por Manzano pasó como un avión por encima de su rival, consiguiendo una goleada impensable al descanso. Fue especialmente sorprendente el hundimiento del Valladolid, que ganaba 0-2 y que venía de darle un baño de juego al Real Madrid, el pasado domingo en Zorrilla.
El Valladolid logró golpear muy duro al Mallorca en la primera media hora. Ogbeche, de duro disparo desde la frontal del área, iba a adelantar a su equipo en el minuto 6 del partido. En el 25, Víctor de cabeza, al aprovechar un rechace de Moyà tras disparo de Ogbeche, hacía el 0-2. El partido no parecía estar sentenciado, pero casi. El Mallorca cuando llegaba al área de Butelle siempre daba sensación de peligro, más por la falta de eficacia de la defensa del Valladolid, que por sus propios méritos, pero eso le servía para seguir teniendo fe. El equipo dirigido por Mendilíbar, con Estoyanoff y Ogbeche omnipresentes, pudo incluso haber aumentado su renta antes del intermedio.
Transformación.
Pero debió de ocurrir algo en el descanso. Manzano tocó tecla, situando a Víctor en el campo por el inédito y debutante Gonzalo Castro, escorando a Arango a la banda izquierda y consiguiendo transformar totalmente a su equipo. Por el contrario, el Valladolid salió como dormido del vestuario y no recordó en nada al conjunto que habitualmente puede presumir de orden y de disciplina táctica en sus partidos, no sólo en casi todos los del año pasado en Segunda, sino los que lleva hasta ahora en Primera.
El encuentro cambió por completo. El gol de Nunes, que acaba de avisar ya de cabeza de sus intenciones, acortaba distancias, relanzaba al Mallorca, encandilaba al público y le metía el miedo en el cuerpo a un Valladolid al que le empezaban a temblar las piernas, y de qué manera. El desmoronamiento vallisoletano fue en la segunda parte proporcional al empuje y las ganas de lograr la victoria del Mallorca. Las dudas de Rafa y Alexis, ya atisbadas en el primer tiempo, acabaron arrastrando a toda la defensa. El centro del campo dejó de presionar y a partir de ahí Jonás e Ibagaza se hicieron los dueños del balón con el acompañamiento de Víctor, Güiza y Arango, que camparon a su antojo en los dominios pucelanos.
La avalancha de juego bemellón era tal que se presagiaba la remontada: Arango logró el empate, mientras Mendilíbar asistía impotente desde el banquillo al naufragio de sus futbolistas. Los cambios para frenar el dominio balear no sirvieron de nada y el Mallorca, cada vez más dueño del partido, acabó por noquear al Valladolid del desesperado Butelle, con dos goles más, uno de Víctor y otro más de Arango.
Lanzado.
El Mallorca acabó lanzado y pudo incluso haber aumentado su cuenta de goles. Lo visto en el Ono Estadi fue la demostración clara de cómo un equipo es capaz de no venirse abajo, a pesar de encontrarse con una renta tan contundente en contra como la que tuvo el Mallorca.
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Lo del Valladolid fue una hecatombe. Algo que todavía no entienden ni los propios futbolistas del equipo entrenador por Mendilíbar. Es verdad que algunos de los hombres que jugaron ayer sus primeros minutos en esta Liga defraudaron por completo, como fueron Capdevila y Alexis, pero sería injusto no englobar en este desastre de perder 4-0 en 45 minutos a todo el equipo, que dejó de presionar y de pelear, como es habitual en él, desde el portero hasta el delantero.
Con este resultado, el Mallorca gana mucho crédito en la clasificación, mientras que el Valladolid, que debería sumar más puntos por los méritos que ha hecho hasta ahora, ve como se le complica su futuro inmediato ante el partido del domingo, en Zorrilla, frente al Murcia. Los Mendilíbar necesitan la victoria para ganar tranquilidad.




