España, a la final sin Bojan
El canterano del Barça marcó el tanto decisivo y fue expulsado en el último minuto


Si la FIFA emplea los Mundiales Sub-17 como enseñanza para los jugadores, Bojan aprendió ayer dos cosas. La primera, que la vida pasa del blanco al negro sin darse uno cuenta. Y la segunda, que siempre hay gente dispuesta a estropearte una ilusión, por muy grande que sea, por mucho que la hayas soñado antes, así que lo mejor es no fiarse jamás de nadie.
El problema es que no fueron sus padres quienes le adoctrinaron, ni un entrenador, ni un maestro. Fue el árbitro, un tal Salvio Fagundes, brasileño, rencoroso, incapaz de impartir justicia para quien más la merecía. Su decisión de expulsar a Bojan por -supuestamente- entorpecer el saque de una falta fue sibilina, más teniendo en cuenta que el balón aún no estaba quieto, la hipotética infracción se había cometido en campo contrario y no pasaron ni diez segundos desde entonces hasta que pitó el final. Faltaron criterio y manga ancha y sobraron ganas de expulsar al mejor jugador del torneo en busca de protagonismo. La pregunta es si la FIFA ve con buenos ojos que una acción tan rigurosa acabe con el gancho mediático de la final del domingo.
Igualdad. Este triste capítulo ennegreció lo que antes había sido otro cuento de hadas. A falta de tres minutos para los penaltis, con la navaja en el pescuezo de España como el resto del partido, Bojan había dado su pincelada genial a una perfecta jugada de estrategia. Tenía que ser él, con esa imagen de alegría que tantas veces se ha repetido en las fantasías del gran delantero, el que derribase a una potente y más que elogiable Ghana. Los africanos demostraron tener orgullo para nivelar el tanto de Aquino, lo único que había abierto un partido igualado y de verdadero nivel.
Pero el argumento pedía héroes. Aquellos a los que una varita mágica les iluminó un día. Aquellos como Bojan, limpios, pulcros, angelicales, todo lo contrario que el que acabó siendo protagonista, un árbitro brasileño que se coló en la fiesta de España para amargarle el día y, quién sabe, quizá la final.
Juan Santisteban: "Lo triste es ver a Bojan llorando como un niño"
"La alegría se paraliza por la injusticia que se ha cometido con Bojan. No voy a opinar del árbitro y prefiero guardarme dentro todo lo que podría decir. Lo más triste es ver a Bojan en el vestuario, llorando como un niño de once años, desolado, pasando por malos momentos. Era la tercera vez que nos enfrentábamos a Ghana y antes nos había superado en ambas ocasiones. Tenemos una gran alegría por lo bien que hemos jugado y por meternos en la final. Todo tiene un doble valor por cómo se han sucedido las cosas".
Dani Aquino: "El árbitro le ha expulsado porque ha querido"
"Estamos muy contentos por estar en la final, pero tristes porque Bojan se la va a perder injustamente. Cuando el balón se va a poner en juego él está en medio y trata de quitarse. El árbitro lo ha expulsado porque ha querido. A cualquiera le duele perderse una final porque es algo que va a ocurrir una vez con esta edad. El encuentro ha sido bastante físico, de tú a tú entre ambas selecciones, pero mentalmente hemos estado muy bien. Estábamos cansados al final, aunque hemos logrado marcar de estrategia".
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El detalle: ercera final de un sub-17
La del domingo será la tercera final de un Mundial Sub-17 que dispute España. Las dos anteriores, en Italia 91 y Finlandia 03, se saldaron con derrota, por lo que la Selección tendrá ganas de quitarse esta espina clavada. Además, hay que recordar que el Mundial Sub-17 es el único título que le falta a España además del Mundial absoluto. El domingo podría caer el primero.



