Con Ruud y sin gloria
El Madrid terminó tercero en otra tarde tediosa de los blancos en Cádiz. Los tres goles no maquillaron un partido gris y plomizo que Pepe deslució con su incomprensible afán por montar bronca. Que Robben venga a solucionarlo ya


El palo.Debo dárselo a Pepe y su incomprensible afán por convertir el Carranza en un salón del Lejano Oeste. Cádiz es una plaza madridista, sobre todo desde que en una noche de febrero de 1984 un tal Butragueño volase sobre la Tacita de Plata como si fuese un ángel. Pero Pepe se comportó como un demonio, escupió a un rival de forma artera y al final protagonizó con otro pandillero vocacional, el uruguayo Medina, una gresca que dio pie a una tángana en la que Diarra también quiso coger foco soltando sus poderosos puños sin necesidad. El Madrid que yo quiero, el de los caballeros del honor, no puede aceptar estos comportamientos y menos en rincones a los que el club ha acudido para evangelizar, no para fomentar desertores de la causa vikinga. El otro día se cumplieron 62 años del famoso beso en Times Square, en Manhattan, del marine y la enfermera para sellar el final de la guerra. Pues eso, que la Liga sirva para que el madridismo se una de una vez y deje de dar la nota. Terceros, sí, pero con mucha pena y nula gloria
La zanahoria. Hay que dársela, con todos los honores, a Van Nistelrooy, que es un profesional íntegro capaz de llevar con orgullo el brazalete de capitán que defendió con dignidad. Ruud, en su línea, firmó el gol que encauzó la victoria y permitió ver un punto de luz en mitad de esa cueva de desidia en la que el Cádiz de García Remón (¡grande Mariano!) se coló gracias a la insistencia de Enrique y las ratonerías de Dani, el canto del loco. Pero Van Nistelrooy llegó a tiempo al rescate y seguro que este domingo aupará con sus goles a un Madrid triunfal en la Supercopa que sepulte esa imagen tristona que ha dejado este verano de pocos claros y muchos oscuros. ¡Ruud, viva tu bota de oro!
Apoyo bético.Partamos de la base de que estas finales de consolación acaban siendo tortuosas para los propios equipos invitados. Y más para el Madrid, que lleva dos años seguidos jugando a pleno sol como castigo por sus acumulados errores ante el Betis de Irureta, el año pasado, y el de Cúper, éste. Pero los béticos nos tienden la mano y ayer me pedían que el domingo el Madrid remonte en el Bernabéu el 1-0 del Pizjuán como sea. El Centenario bético se llevaría mejor con un Madrid campeón de la Supercopa y un Sevilla sin Daniel Alves y con dudas. Compro.
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Sopor.Yo tengo fe ilimitada en Schuster. El alemán sigue fiel a su idea de buscar el manejo de la pelota como camino más directo hacia el buen juego y la victoria. Pero es preciso que les inculque a sus chicos una vitamina que no está incluida en los códigos del fútbol: el corazón. Este Madrid ganó la Liga con Capello sin calidad pero con un alma que arrollaba con todo en los últimos partidos. Pero este Madrid es indolente, frío, sin pasión. Los suplentes de ayer, todos internacionales, se dejaron llevar por momentos hasta caer en un sopor que era un castigo. Al menos, descubrí por fin que Marcelo puede ser un buen lateral izquierdo y que Soldado y Baptista ayudarán a Ruud si el club no decide ponerlos en venta. Pedja, paciencia con ellos
Inalterable.El domingo será otra película con un guión radicalmente distinto. El Bernabéu se llenará y el Madrid de la Naranja Mecánica remontará ante el Sevilla de Juande. Por ahora, La Cofradía del Clavo Ardiendo puede proseguir con sus vacaciones.



