LXII Teresa Herrera | Deportivo 2 - Real Madrid 1

Suplentes con grandeza

El Depor mantuvo la tradición de ganar al Madrid en Riazor. Ramos, único titular que alineó Schuster en la final del Teresa Herrera. Golazo de Baptista

<b>OTRA VEZ CAMPEONES. </b>Los jugadores del Deportivo celebraron por todo lo alto su octava victoria consecutiva en el Teresa Herrera.
Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Si el Madrid juega en Riazor ante el Depor, derrota segura. Lo dice la tradición, que alimenta la autoestima del crucero gallego desde hace tres largos lustros. Desde 1991, ya ha llovido y más en A Coruña, el Madrid no sale victorioso de allí en un partido de Liga. Y el Teresa Herrera, con su preciosa Torre de Hércules, no viaja a las vitrinas del Bernabéu desde 1994 (0-1 al Depor, gol de Zamorano). Pero anoche ganaron todos. Me explico. Los anfitriones porque Lotina ya empezó a dejar su sello buscando un fútbol más colectivizado y elaborado, con Andrés Guardado dejando buenas sensaciones. Mexicano de 21 años, acunado por Hugo Sánchez en la selección azteca. Buen fichaje. Y Riki, nulo el curso pasado ante el gol, pero que anoche anticipó el regalo de su 27 cumpleaños (11-8-1980) con un derechazo que dejó a Dudek sin expectativas. 1-0.

Identidad.

Pero el Madrid no debe reprocharse nada por la derrota de ayer, y eso es decir mucho cuando se habla del club más ganador de la historia del fútbol. Se acabaron anoche las corridas afeitadas y empiezan ahora las faenas con miuras y victorinos. Schuster protegió los intereses de su equipo con un once en el que sólo asomó un titular del partido del Pizjuán con el Sevilla: Ramos. Pero Bernardo ha logrado cambiar el chip granítico del Madrid de Capello. Mis ojos, como los de ustedes, vieron como Gago, De la Red, Cicinho y Míchel Jr. (o sea, Adrián González) tocaban y tocaban con criterio, sentido y buen gusto. El estiloso librillo del alemán va a terminar siendo de lectura obligada en las tardes del Bernabéu, porque vamos a pasar del espíritu espartano de los boinas verdes de Fabio a los aplicados estudiantes de este rubio empeñado en recuperar la identidad perdida a base de golpes de riñón y córners defendidos por los once del equipo. Este es otro Madrid.

Anoche se vio trabajo de estrategia interesante. Adrián y De la Red lanzaron las faltas para disfrute de Soldado, Pepe y Baptista, que se reivindicaron a pesar de claudicar ante el entusiasta submarino blanquiazul. A balón parado, los postes y Munúa cogieron foco para desesperación de Coloccini y Lopo, que no ganaron para sustos.

Sobre todo el que les dio alguien apodado La Bestia y al que el club se ha empeñado en vender para hacer caja. Baptista cogió la pelota a 30 metros de la portería de Munúa, se deshizo de Juan Rodríguez como si fuese una pluma de ganso y armó un derechazo descomunal, muy del estilo de los que le hicieron célebre en el Sevilla. Julio quiere seguir en el Madrid, a Schuster le convence cada vez más el brasileño y la afición lo ve como el tapado del verano. Pues no se compliquen, señores. La tierra para el que la trabaja. Y Baptista es ejemplar en ese apartado.

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Pero el Depor, fiel al estilo de Lotina, erre que erre. Sólo un minuto después deshizo las tablas con una falta botada por Verdú. El balón golpea en la cadera del héroe Baptista y Dudek, con dudas, llega tarde para armar su brazo derecho. 2-1 y a sufrir, amigo Lendoiro.

Porque el Madrid apretó de lo lindo, con Pepe firme atrás y Balboa recordando que a falta de Robben y Drenthe, ahí hay extremo-extremo. Lástima que Saviolita no acabe de romper el cascarón. Un rechace corto de Munúa le dejó al Pibito con el cielo abierto de las tablas. Sólo estaba a veinte centímetros de la portería. Pero chutó sin fe. La que le sobra al Madrid. Con suplentes, respetó la pelota e hizo sufrir a la mejor versión posible del Depor. Que ganó. Felicidades.

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