La suerte del campeón
Una cantada del portero portugués mete al Madrid en la final del Teresa Herrera. Os Belenenses puso a prueba a Casillas. Guti, de nuevo el referente


Si uno fuera un resultadista, diría que este 1-0 sabe a gloria y que esta noche toca final del Teresa Herrera con la versión pata negra (Madrid-Deportivo). Si uno fuese un ventajista, diría que Schuster tenía todo estudiado para dosificar esfuerzos con la vista puesta en el Pizjuán y que se trataba de ganar o ganar, aunque fuese en el último minuto. Si uno fuese un realista, diría que el Madrid no tira, no enamora y recuerda a los tiempos tenebrosos del primer tramo del Capellato (que los defensores del italiano no olviden que su Madrid quedó cuarto y último en el Carranza). Y si uno fuera un idealista, que lo soy, diré que Calderón y su flor inagotable tienen claro que su Madrid es un bebé recién nacido que cuando eche los dientes y comience a andar será un diablillo capaz de ganarle de nuevo la partida a ese pentasubcampeón que prefiere los yenes a la gloria que otorgan los títulos...
Robinho, ok.
Que fuese Robinho el que obrase el milagro de los panes y los peces no es fruto de la casualidad, sino el reflejo del patrimonio que tiene la plantilla del campeón de Liga (refresco el dato porque muchos parecen haberlo olvidado). Robinho fue el mejor de la Copa América, por encima de Messi, y de sus botas blancas salió la poca pólvora del tortuoso duelo con Os Belenenses. Robinho va a clase con Guti. Son los únicos que improvisan, inventan y se salen del guión recio de la pizarra. Por eso es justo que fuese el brasileño el que firmase el gol del perdón, aunque fuese un churro con una cantada bíblica del tal Gonçalves, digna de Vídeos de Primera. Conozco bien el oficio y es inexplicable como un tirito frontal, rasito y al centro se te puede colar en la jaula de una forma tan cómica. En cualquier caso, obrigado Gonçalves. Amigos para siempre.
Un regalo impagable, que no debería sorprender a nadie. Este equipo conquistó la Liga hace dos meses fabricando cinco triunfos épicos con goles sobre la bocina. Eso no es suerte. Es fe. Es el orgullo de esa camiseta que no sabe pronunciar la palabra 'rendirse'. Es la cultura del Madrid de siempre, el mismo que se ha llevado ocho Teresa Herrera, registro sólo superado por el anfitrión (14). Esta noche toca duelo de campeones...
Os Belenenses fue un incordio de enemigo para salir de las arenas movedizas alimentadas tras la final de Moscú con el PSV. Saviola fue de nuevo titular, pero parece como si el pibito necesitase tomarse tres frascos de nocilla. Se le ve flojo y sin pegada. La que le sobra a Soldado, al que el pubis ha apartado del escaparate abierto por la lesión de Van Nistelrooy, el hombre del gol. Veremos quién es titular en la caldera de Nervión.
Los madridistas que lo vieron por TVE en diferido (los clásicos lo escucharon en tiempo real por la radio, como en los viejos tiempos del carajillo y el marcador simultáneo) se llevaron varios sustos con un tal Evandro Roncato, brasileño de 21 años con buena planta y capacidad para poner a prueba a Casillas. Sacó dos buenas manos. Dudek, no te crezcas.
Guti al timón.
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La sobriedad de Pepe y Ramos atrás, buenos fichajes donde los haya, los fantásticos pasillos virtuales de Guti, las picardías animadas de Robinho, la insistencia de Raúl y la potencia adolescente de Soldado (buen refuerzo para el ataque tras el receso) animaron un partido de dos rombos, espesito, bodrioso, sin alegría. El 0-0 parecía el castigo perfecto para un juego tan timorato, pero asomaba el fantasma de los penaltis y no era cuestión de poner en peligro ese histórico trofeo con 32,4 kilos de plata.
Y llegó el minuto de oro del Madrid. El último. Así sucedió ante Espanyol, Recreativo y Zaragoza. Y eso que no estaba Higuaín, el Talismán de la Plata. Estos boinas verdes sin escrúpulos hacen sentir el aliento en la nuca al enemigo cuando se llega a esa zona Cesarini que sólo saben dominar los más grandes. Last minute. Robinho. Cantada. Gol. Victoria. Depor espera. A la final. ¿Te la vas a perder?



