Regreso a casa con un sabor amargo

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No hay tiempo para más. Después de quince días de pretemporada el Madrid se marcha de Moscú con un sabor de boca amargo y con la firme convicción de que hace falta incorporar calidad a la plantilla. Schuster, Mijatovic y Bucero han llegado a esa conclusión no por los resultados mediocres en lo que va de pretemporada (salvo el oasis de los cinco goles al Lokomotiv), sino por el juego irregular y la dependencia absoluta que muestra el equipo hacia Guti. El partido de ayer fue una prueba más de que el rubio de oro de la cantera es el único capaz de hacer funcionar al equipo. Por detrás de él las posibilidades son múltiples: Diarra, Gago o incluso De la Red. Pero cuando Guti no esté o se levante de mal humor, el balón no llegará a los de arriba.
S chuster se lo ha tomado de la mejor manera posible y se las ha ingeniado para probar todas las variables que le ofrecen los hombres que tiene en la plantilla. Con ello ha enseñado a los directivos, en sólo cuatro partidos, qué posiciones están debilitadas y qué es lo que hace falta fichar. Las inminentes llegadas de Ballack (tendrá que currárselo mucho para desplazar a un Guti en estado de gracia), Robben y Drenthe cambiarán radicalmente la cara del equipo. Pero mientras estas contrataciones se gestan, Schuster ha sacado algunas cosas en claro: como que Balboa puede ser un recambio importante para cualquiera de las dos bandas, que Marcelo se entrega con toda su alma y hay que darle minutos o que Higuaín rinde mucho más como segunda punta. Fin de la gira.



