Van Nistelrooy ¡vuelve ya!
El Madrid fue un equipo sin juego ni alma hasta la entrada al campo de Guti. Saviola, que marcó, falló dos goles cantados. El PSV, mucho más práctico.


A seis días del auténtico arranque del curso escolar (próximo sábado, Sánchez Pizjuán, espera el campeón de la UEFA y de la Copa del Rey) el proyecto de Schuster va caminando con muletas y exhibiendo sin pudor sus taras ya conocidas (las bandas, sobre todo los laterales). Pero todos sospechamos que cuando el doctor le dé el alta médica al paciente, éste acabará bailando samba en ese hospital de la duda en la que este equipo lleva instalado todo el verano a la espera de los anhelados fichajes. Que llegarán, como todo en la vida. Con Robben, Ballack y Drenthe esto tendría mucha mejor pinta, pero ello no evitará una realidad incuestionable: si Guti coge un resfriado este Madrid tiende a sufrir encefalograma plano. Peligroso diagnóstico después de 360 minutos de experimentos por Austria, Alemania y Rusia.
Nueva dupla.
Schuster, alertado por esa cruda realidad, optó por probar a Gago con De la Red, al menos para saber si esta pareja de baile le permitiría salir de ese embudo en el que entra este equipo a la hora de construir cuando falta el segundo capitán. El Philips Sports Vereniging (o sea, el PSV) volvió a rescatar los fantasmas de hace veinte años con un fútbol similar. Rocoso atrás (Da Costa, soberbio), puñales imberbes en la medular (Afellay y Aissati, enormes) y dos polvorillas arriba (Jonathan y Bakkal). A pesar de que Higuaín y Balboa aportaban frescura y descaro en los extremos, el surtidor de gasolina fracasaba y esto era como ver a Pablo Carbonell embutido con su familia en la carretera de la simpática Atasco en la Nacional. Lentitud, sopor y transiciones a la nada. Raúl y Saviola ni la olían.
Los holandeses, en vista de que el enemigo no ponía ardor vengativo para acabar con la herida del tenebroso 0-0 de 1988, acorralaron a un Madrid que sufría dos machetazos por su indolencia atrás. Un faltón de Cannavaro, que pudo ser roja perfectamente, dio paso al golazo de Aissiati, que la enchufó por la escuadra chutando desde Eindhoven. Dudek evitó más sangría con dos paradas que certifican que Casillas tiene buen suplente este año con el polaco, aunque se le pueda achacar falta de rapidez en el tiro libre del 2-0.
Al descanso, Schuster se dejó de probaturas y tiró de ese tinto de verano que a los madridistas les está alegrando la vida entre baño y baño. Guti con hielo. La alegría de la huerta. Tocó dos balones con precisión made in Torrejón y Saviola falló dos goles hechos. A la tercera fue la vencida. El Pibito batió por bajo al brasileño Gomes (buen arquero, tómenle la matrícula) y el 2-1 hizo presagiar el regreso de esa máquina sin sentimientos que pulverizó al Lokomotiv en diez minutos. Cerca se quedó. Guti se disfrazó de Beckham (parecidos hay, no me lo nieguen) y lanzó una falta al larguero. También tiró los córners. Al 14 le esperan horas extras hasta que aterrice Robben...
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