Bernd manda su primer recado

Noticias relacionadas
Schuster no se ha cortado ni un pelo al decir abiertamente que le hace falta un Ballack. No sólo le quita el sueño la escasez de efectivos en la banda izquierda, algo que le mantendrá muy intranquilo hasta que no se formalicen las incorporaciones de Robben y Drenthe, sino que sabe que su proyecto pende de un hilo si tiene que entregarle todo el mando a Guti. Gutiérrez tiene calidad suficiente para repartir estopa por abajo, de un lado a otro, como a Schuster le gusta, pero sería este el único puesto para el que el técnico alemán no tendría recambio. Puede que De la Red aumentara o igualase el nivel que había en esa zona del campo en el Getafe (Schuster lo pretendió), pero no ocurre lo mismo en el Madrid. Por otro lado, puede que Guti sea demasiado irregular.
No es de extrañar que el alemán no pierda la oportunidad, cada vez que concede una entrevista, de soñar en voz alta para decir que aún espera, si se da el caso, "un refuerzo de renombre". Se esfumaron las posibilidades de Kaká y de Cesc, y es únicamente por ahí por donde su proyecto podría fracasar. Ese puesto no era tan importante para Capello, pero sí para Schuster, que consiguió ayer, a las primeras de cambio y sin apenas una semana de entrenamiento que el balón rodara con sentido por el piso, que acabara pasando por las bandas y sólo hará falta un poco más de tiempo y de rodaje para que, una vez más, el aficionado del Madrid disfrute con el juego de su equipo. El proyecto tiene buena pinta, pero parece cogido con pinzas.



