Granada busca un Primera
"Desde que se bajó en el 76 se han hecho las cosas muy precipitadas. Sería fundamental tener más unidad y una buena ciudad deportiva. En la época de Primera había terrenos alejados, por detrás de la circunvalación, y nunca se llegó a hacer. Eso nos habría dado ahora mucha fuerza económica".


Representan a la generación que llevó el fútbol granadino a sus más altas cotas en Primera. Dos sextos puestos en las temporadas 71-72 y 73-74. Antes, en 1959, el Granada había perdido la final de la Copa del Rey ante el Barcelona... Pedro Fernández, Santi Antonaya, Ángel Castellanos y Luis Oruezábal acuden a la cita de AS en las puertas del restaurante Chikito, local futbolero granadino por excelencia: "¡Es una barbaridad! Tres equipos en una misma ciudad (Granada CF, Granada Atlético y Granada 74). No hay afición para eso. El Granada 74 no tiene masa social para afrontar todo lo que se le viene encima en Segunda. Se tienen que juntar y aunar fuerzas para devolver al Granada a Primera, que es donde siempre tuvo que estar". Todos coinciden.
El Granada de principios de la década de los 70 se ganó a pulso la fama de mata-gigantes. También la de equipo duro. Pedro Fernández, pareja de baile en la zaga con Aguirre Suárez, da su versión: ¡Eso era un mito! En el Atlético también daban cera Panadero Díaz y Ovejero; en el Madrid Benito y De Felipe. Luego te ibas al norte y te cogía Aranguru o Martínez...". Santi Antonaya puntualiza: "Había una mezcla interesante de gente agresiva y técnica". Oruezábal continúa: "Gente con mucha personalidad y muy fuerte. Llegábamos al límite de donde teníamos que llegar".
El secreto.
Pedro Fernández alude a la unión del vestuario para explicar la época más gloriosa del Granada: "Salíamos al campo de verdad, como una conjura, no cada uno a su aire. El secreto es que nos llevábamos muy bien. Una hora antes de que llegara el técnico a los entrenamientos nos encerrábamos en el vestuario, poníamos una escalera de portería y nos echábamos una pachanga que valía hasta el techo". Luis Oruezábal cuenta una anécdota que explica porqué Los Cármenes era un fortín: "Bakero, que está casado con una granadina, cuenta que Cruyff les explicaba en las charlas que cuando pasaba él con el autobús del Barça por la plaza de toros de Granada, en dirección al estadio, decía siempre un compañero suyo: '¡Uff, qué suerte tienen los toreros!' Quería decir, 'la que nos espera".
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Pedro Fernández sigue hablando de Cruyff: "El 28 de octubre de 1973, en Barcelona, le marqué en su debut. Lo habían habilitado el sábado por la tarde. Allí se le veía pasar, casi me quedo con el molde. Luego, en Granada, sí que lo frené. Él llegó a decir que fue el mejor marcaje que le han hecho en su vida. El truco era pegarse mucho. Su fuerte era el cambio de ritmo".
Sin duda, era otra época. Menos medios y más trabajo duro. Ángel Castellanos: "Los martes y los miércoles nos íbamos a correr a la Alhambra, al Llano de la Perdiz o al Pantano de Cubillas". Pedro Fernández le sigue el juego: "¡Los jugadores ahora son más señoritos! Los miman mucho...". Oruezábal hace memoria: "Bueno, yo me acuerdo que los equipos que venían el sábado hacían un entrenamiento suave en una explanada de tierra pequeña que había delante del estadio. Y ahí veías al Barça, al Madrid o al que viniera". Y Castellanos concluye: "¡Aquello era horroroso para las piernas, todos con contracturas!" Fútbol de otra época... gloriosa.



