Raúl González Gento
Esta vez no hubo que recurrir a la épica ni al minuto 89. Los guerreros de Capello, encabezados por Raúl, Beckham y Sergio Ramos, acabaron con un Depor que se fajó duro y que obligó a Casillas a ser el héroe que sigue liderando la Cofradía del Clavo.


Braveheart.
El reloj de la Liga avanza, las trampas de arena no detienen al gigante blanco y el termómetro sigue mostrando una temperatura que arde cuando nos toca hablar del Capitán Trueno, de Raúl González Gento. Su tesón, su fe indomable y su afán por remar río arriba han impulsado a este equipo de barra brava donde se deja la vida hasta el utillero. Raúl igualó ayer a Gento y lo hizo como sólo él sabe: poniendo su cabeza de oro al servicio de la causa en el momento en el que la tormenta arreciaba. Su gol 187 en Liga deja atrás a Santillana y ya sólo tiene por delante a Di Stéfano, The Legend. Los gallegos acabaron rendidos a este conejito Duracell que no descansará ni para pestañear hasta que vea cumplido su sueño de subir a la diosa Cibeles el 17 de junio. Su orgullo vikingo palió la tristeza que todos compartimos con mis paisanos de Villarrubia de los Ojos, Alcázar de San Juan y Campo de Criptana. El Madrid se volcará con esta zona catastrófica plagada de peñas blancas que han encontrado en su mágico Real el bote salvavidas para recuperar la sonrisa. ¡Ánimo, manchegos!
Peregrinos.
Desde el pasado jueves supe que esta vez el Depor no tendría al madridismo sumido en estado de sufrimiento inhumano hasta el minuto 89. Junto a unos amigos, decidimos hacer la Ruta del Alirón. Existe un Camino de Santiago, al que acuden cada año millones de peregrinos. Pero nosotros descubrimos el bautizado como Camino de Don Santiago. Primera parada en la casa de Bernabéu en Santa Pola. Después, ingesta de un gazpacho manchego en el Mesón de Pincelín, de Almansa, el pueblo en el que nació el Más Grande. El mágico trayecto culminó con un desayuno en Miguelturra, cuya peña tiene un socio culé, Ángel de la Cruz, que prefiere vivir los partidos en un ambiente alejado de su convulsionado Barça. Se lo conté a Tarzán Ramos y el tornado de Camas captó el mensaje. Quinto gol de su cuenta y lata abierta. Por cierto, ayer cumplió 56 años Calderón, al que la suerte siempre le acompañó en la vida y ahora ha vuelto a su mochila de viaje. ¡Dale Ramón!
Coloccini.
El Pink Team de Caparrós cumplió su parte del guión. Con o sin maletines, dieron la cara y buscaron siempre los guantes de Casillas. El gol de Capdevila y los paradones del guardián del calabozo (Iker, enorme) dejaron claro que no habrá marías hasta el final del curso. Además, contaron con la complicidad de un nerviosísimo Cannavaro. ¿No podría jugar Metzelder en La Romareda?
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Propongo.
Insisto. En este parón viajaré a Los Angeles para robar y romper el contrato de Beckham con los Galaxy. Si fracaso, elevo una propuesta. Retirar la camiseta con el 23 y colgarla del cielo del Bernabéu. ¡Qué jugador! ¡Qué honor tenerlo en nuestro ejército! Dios Salve a David Robert Joseph Beckham.



