Acaricia la UEFA
Una gran actuación de Fernando Torres, con dos goles, encarriló una victoria que acerca notablemente a su equipo a los puestos europeos.


El Atlético tenía ante sí una oportunidad única para tomar ventaja en la encarnizada lucha por conseguir uno de los puestos que dan acceso a jugar competición europea la próxima temporada. Después de ver los primeros minutos del encuentro de esta tarde en Getafe, uno no puede más que pensar que el Atlético le debe una al Barça. Pocas veces esta temporada se ha visto un Getafe tan relajado y concediendo tantos espacios. Para ser sinceros, pocos esperaban en cualquier caso que los azulones se dejaran la piel en el campo tras el desgaste realizado el jueves, y más aún cuando no les iba la vida en ello.
El resultado de tanta relajación fue probablemente el mejor comienzo del Atlético en un partido de esta temporada. Los de Aguirre, con un planteamiento conservador, que recordaba al de la peor época de este año, volvía a saltar al césped sin Agüero, al que el mexicano se empeña en frenar. A estas alturas, y después de haberle protegido y posteriormente otorgarle la mayoría de edad deportiva, parece incomprensible no darle la titularidad un día como hoy. Por suerte para los rojiblancos sí estuvo Torres. Siempre discutido, siempre observado con lupa. El capitán rojiblanco demostró que, le salgan mejor o peor las cosas, es un referente insustituible para su equipo. Cuando aún no se habían cumplido los dos primeros minutos de juego, el Niño culminó una contra iniciada por Maniche.
A los 17 minutos el Getafe confirmaba que tenía la cabeza puesta en otro lugar en este comienzo de partido. De nuevo una contra, de nuevo Maniche, esta vez finalizando, y el Atlético se pone dos arriba. No es por quitarle méritos a los de Aguirre, pero el encuentro de hoy era un espejismo, y ellos lo sabían. Después del segundo tanto, a los colchoneros les entraron las dudas y se encerraron en su campo como si pretendieran esperar el final del encuentro de ese modo.
El Geta comenzó a despertar, a estirar líneas y afloró el carácter ganador que todo futbolista lleva dentro, que una cosa es perder y otra perder de cualquier manera. A partir de ese momento el Atlético desapareció en ataque, cayendo constantemente en fuera de juego. Sólo Torres, espléndido, luchador y tácticamente inteligente, seguia perturbando la tranquilidad de la zaga local. Por el contrario, Güiza y compañía comenzaban a acercarse a la meta de un desapercibido Pichu. Antes del descanso, un tiro del murciano tras sortear la salida del guardameta fue despejado bajo palos por Zé Castro. Fue la mejor ocasión para su equipo pero no la única. Daba la impresión de que si el Getafe se lo proponía, los corazones atléticos tendrían que prepararse para vivir otra tarde de infarto.
Torres acaba con el intento de remontada
Los malos augurios que apuntaba el final de la primera parte, comenzaron a hacerse realidad en la reanudación. La primera ocasión fue para Petrov, pero era el Getafe el que achuchaba. En el minuto 54 daba el primer aviso serio cuando Güiza marcaba en fuera de juego a pase de redondo. Lizondo Cortés acertó al anular el gol. El acoso continuó y en el minuto 13 llegó el anunciado tanto local, obra de Manu del Moral después de una serie de disparates de la defensa atlética.
La reacción de Aguirre fue sustituir a Luccin por Costinha, los que demuestra la imperiosa necesidad de un medio centro en la plantilla. A más de uno le comenzaba ya a dar en la nariz que esto no iba a acabar nada bien, que de nada valía seguir ilusionándose, en definitiva, que lo mejor era aceptar la triste realidad de un equipo empeñado en tirar por la borda su propio trabajo. Pero en ese momento apareció él, el 9, junto a Maxi, la única esperanza atlética hasta que Agüero disfrute de la confianza necesaria para ayudar a Torres a cargar con la pesada carga de un equipo caótico. Bueno, apareció él y Maniche, que realizó el que seguramente ha sido su mejor encuentro con la camiseta rojiblanca (tal vez el portugués se haya puesto las pilas para intentar quedarse en el Calderón). Un pase suyo fue culminado por Torres tras regatear a Abbondanzieri.
Por fin el Atlético podría vivir un final de partido sin sobresaltos. Aunque ningún momento mejor que este para creer en una gran remontada, no era el día ni se daban las circunstancias. El gol de Torres puede valer la clasificación para la UEFA (más si tenemos en cuenta los resultados de la jornada).
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Tras el tanto, volvió a reaccionar Aguirre para dar entrada a Agüero. El argentino recibía el dudoso premio de los minutos de la basura, y encima con un equipo completamente centrado en aguantar así hasta el final del encuentro, por lo que sus posibilidades de hacer algo interesante eran mínimas.
Todo estaba dispuesto para el pitido final cuando una acción dentro del área local, en la que Belenguer toca el balón con la mano, es castigada con penalti por Lizondo. Galletti transforma y redondea un resultado tan importante como engañoso. El Atlético se sitúa a cuatro puntos de sus inmediatos perseguidores, pero a buen seguro que las jornadas restantes no lo tendrá tan fácil como en la tarde de hoy.



