Cibeles, te quiero
Ni Maresca ni la expulsión de Robinho arrugaron a este Madrid de guerreros indomables y espartanos. La mágica entrada al campo de Guti y los goles de Ruud 'Van 20' acabaron con un Sevilla enrabietado que jamás entregó la cuchara. Hay Liga.


¡Toreros! El Madrid ha recuperado el espíritu de la camiseta. Remontada sólo al alcance de héroes. Noche de Champions. Para el recuerdo. Y eso que un gol piccasiano de Maresca colocó una nube negra sobre un Bernabéu entregado a esa Cofradía que dio en el clavo el día que regresó al rescate para recordar que al Madrid jamás hay que darle por muerto. En el descanso Talavante, maestro entre maestros, recibió una camiseta de la ganadería futbolística de sus amores. Sintomático. Era una señal divina. Tocaba tirar de arte para avivar el fuego de esta Liga loca. Era la hora de Guti. Alé. Siempre discutido (por mí, sin ir más lejos). Pero el segundo capitán es así. Como los grandes toreros. Si le esperas, no te regala nada. Si le matas, se revuelve con la fiereza de un grande, saca la muleta y te diseña dos pases para la hemeroteca del buen gusto. Ahora entiendo por qué eligió el 14 de Cruyff. Que desde anoche será para siempre el 14 de Guti. Futbolista ciclotímico. Pero poseedor de un tesoro impagable para la vista: talento en estado puro.
Fe ciega. El Sevilla dejó claro que está instalado con toda justicia en la planta noble del fútbol. Lo veo ganando la Copa del Rey al Barça y poniéndoselo crudo al Espanyol de mi gran Guasch en la final de la UEFA. Incluso, vi a un lateral al que habría que dar un titular entreguista: "Puerta Grande". Por eso tiene más mérito el partidazo que firmó ese Madrid que ha desafiado las leyes de este maravilloso invento. A nadie extrañó ver un mosaico memorable en el inicio, con música celestial de Carmina Burana de fondo y esta leyenda en las gradas: "1902: Honor a la Historia". Aunque era el Día de la Madre, vi 22 jabatos que justificaron las ilusiones que mueve esta pasión resumida en ese Arrebato que anoche se quedó sin eco. Lo siento por mis amigos sevillistas llegados desde Mairena del Alcor, pero me alegro a lo bestia por los fieles cofrades que vinieron desde Martos (Jaén), Jaraiz de la Vera, Aracena (Huelva), Fuengirola y Los Rosales de Águilas (Murcia). Todos seguros de cantar el alirón el 17 de junio y felices por el apoyo que Kaká mostró desde Milán gracias a AS. Por cierto, señor Capello. Brillante en los cambios y en la preparación mental del equipo. Llegué a dejar de creer en usted, pero si nos lleva a Cibeles yo le entrego las armas sin recelos. ¡Calderón, renuévalo!
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Forza Atleti. Llamando a todos los atléticos del mundo. No hagan caso a mi colega Manolete. El día 20, a ganar al Barça a lo grande para jugar la UEFA. Como buenos hermanos...



